Ibiza tiene el único gran aeropuerto de España que no dispone de conexión a una red pública de abastecimiento de agua, según la documentación oficial consultada por Diario de Ibiza. La comparación abarca los 14 aeropuertos españoles que rebasaron los cinco millones de viajeros el año pasado. Ibiza contabilizó 9,1 millones y ocupó el décimo lugar entre Sevilla, novena con 9,7 millones, y Lanzarote, undécima con 8,9 millones.
Ninguno de los otros 13 funciona sin algún tipo de conexión a un sistema exterior de abastecimiento, aunque varios produzcan también parte o incluso la práctica totalidad del agua que consumen. La singularidad de Ibiza va todavía más allá. El aeropuerto tampoco está conectado a ninguna red exterior de saneamiento. De esta manera, tanto el suministro de agua potable como el tratamiento de las aguas residuales dependen de infraestructuras ubicadas en el propio recinto aeroportuario.
Aena lo ha confirmado a Diario de Ibiza. «El aeropuerto actualmente se autoabastece gracias a sus cinco pozos propios autorizados y la recuperación del agua pluvial de la urbanización. No está conectado a la red municipal de agua, pese a existir dicha petición», explican fuentes del gestor aeroportuario.
La compañía añade que «el aeropuerto tampoco está conectado a ningún tipo de red de saneamiento externa, funcionando con una estación depuradora de aguas residuales propia». El agua tratada se utiliza, de acuerdo con las autorizaciones vigentes, para regar las zonas verdes y también está habilitado su uso en los fluxores de los baños cuando cumple determinados valores paramétricos.
Vertido de aguas fecales este verano procedentes del aeropuerto en Cala Codolar. / Jerónimo Marín
14 aeropuertos por encima de cinco millones
Los 14 aeropuertos españoles que superan los cinco millones de pasajeros anuales fueron Madrid-Barajas, Barcelona-El Prat, Palma, Málaga, Alicante-Elche, Gran Canaria, Tenerife Sur, Valencia, Sevilla, Ibiza, Lanzarote, Tenerife Norte, Bilbao y Fuerteventura. Todos menos Ibiza disponen de suministro desde una red exterior o, en aquellos casos en los que producen su propia agua, cuentan con una conexión alternativa de respaldo.
Sevilla constituye uno de los casos más comparables por volumen de tráfico. Con 9,7 millones de viajeros, recibe el agua de la red de Emasesa. Valencia, que rozó los 11,9 millones, se abastece de la red general, mientras que Alicante-Elche figura entre las infraestructuras abastecidas por la Mancomunidad de los Canales del Taibilla. Gran Canaria recibe agua desde una red exterior y Bilbao cuenta con acometidas del Consorcio de Aguas. Madrid, Palma y Málaga también están conectados a sus respectivos sistemas públicos de abastecimiento, mientras que Barcelona combina el agua procedente de pozos con suministro de una compañía exterior.
La comparación resulta especialmente significativa en los aeropuertos insulares, donde el autoabastecimiento no es excepcional. Lanzarote, con un tráfico prácticamente idéntico al de Ibiza, produce ordinariamente el agua que necesita mediante una desaladora propia. Sin embargo, dispone además de una acometida a la red pública para utilizarla como respaldo.
Fuerteventura sigue un modelo similar. Cuenta con desaladora propia, pero puede recurrir al Consorcio de Abastecimiento de Agua de Fuerteventura y a Aguas de Antigua cuando existen averías o trabajos de mantenimiento. Tenerife Sur también dispone de recursos propios, pero tiene conexión al sistema insular, incluida la desaladora de Granadilla, como suministro alternativo y de seguridad. Tenerife Norte está conectado a una red pública de distribución.
Una depuradora «sobrecargada»
La ausencia de conexiones exteriores cobra especial relevancia después de que la propia Aena haya reconocido que la depuradora del aeropuerto de Ibiza está «sobrecargada en los meses pico».
Como publicó esta semana Diario de Ibiza, el gestor aeroportuario ha encadenado dos contratos relacionados con el saneamiento por un importe máximo conjunto de 304.920 euros. Los trabajos incluyen el vaciado de fosas y sentinas, desatascos, limpieza de tuberías y diferentes actuaciones sobre la propia estación depuradora y la red de alcantarillado del recinto. El primero fue adjudicado en agosto por 38.720 euros y el segundo salió a licitación a comienzos de septiembre con un presupuesto máximo de 266.200 euros.
Aena defiende que la coexistencia de ambos expedientes responde al funcionamiento habitual de la contratación pública. «Es habitual en licitaciones de tipo público que existan expedientes ‘puente’ para tener asegurado cierto servicio de cara al año que viene y simultáneamente cumplir con las normas de contratación», indican fuentes de la compañía.
La situación de la depuradora aparece también en otra licitación reciente para renovar los mecanismos de descarga de 198 inodoros de la terminal. Aena sostiene en ese documento que reducir el consumo resulta «especialmente sensible» porque los pozos propios constituyen su única fuente de suministro. El ahorro permitiría, además, disminuir la cantidad de agua residual enviada a la depuradora, «actualmente sobrecargada en los meses pico».

Baños del aeropuerto cerrados este verano. / Vicent Marí
Una conexión solicitada que sigue pendiente
La propia Aena reconoce que existe una petición para conectar el aeropuerto a la red municipal de abastecimiento de agua, aunque la acometida no se ha ejecutado. Diario de Ibiza se ha puesto en contacto con el Ayuntamiento de Sant Josep para conocer cuándo se solicitó esa conexión, en qué situación se encuentra actualmente la petición y qué circunstancias han impedido hasta ahora materializarla, pero el Consistorio todavía no ha respondido a estas preguntas.
La dependencia de las instalaciones propias ha cobrado además protagonismo durante este verano. A finales de agosto, vecinos del entorno del aeropuerto denunciaron la existencia de agua encharcada junto a la valla de las pistas y cuestionaron el riego realizado mediante camiones con aspersores. Aena confirmó que se estaba utilizando agua procedente de sus instalaciones de tratamiento, pero rechazó que fueran aguas fecales sin tratar. El gestor aseguró que se trataba de agua «previamente depurada» y «regenerada», empleada para el riego conforme a los usos autorizados.
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