La fuerte subida de las rentabilidades de los bonos empieza a pasar factura a las bolsas, como se ha podido comprobar esta misma semana, y Bank of America (BofA) cree que todavía queda margen para nuevas caídas en Europa. El banco mantiene una visión negativa sobre la renta variable europea y sus previsiones macroeconómicas apuntan a un descenso adicional del 9% del Stoxx 600, hasta los 580 puntos a comienzos del próximo año. Y ello pese a que sus estrategas esperan que la presión procedente del mercado de deuda comience a remitir.
«La presión del aumento de los tipos sobre el mercado de renta variable se está intensificando», advierten los estrategas de BofA. El Stoxx 600 ha perdido cerca de un 4% desde mediados de agosto, coincidiendo con un nuevo repunte de las rentabilidades de la deuda.
El banco pone el foco especialmente en la rentabilidad real del Treasury estadounidense a diez años, que considera una referencia fundamental como tasa de descuento para las bolsas mundiales. Esta ha aumentado 80 puntos básicos desde febrero, hasta alcanzar el 2,5%, máximo del actual ciclo.
El Stoxx 600 ha perdido cerca de un 4% desde mediados de agosto, coincidiendo con el repunte de las rentabilidades de la deuda
Hasta hace poco, las acciones habían logrado resistir este incremento de las rentabilidades gracias a la reducción de las primas de riesgo y al fuerte crecimiento de los beneficios empresariales. Sin embargo, BofA considera que esa resistencia empieza a mostrar grietas: el nuevo aumento de los tipos ya no está siendo compensado por una caída adicional de la prima de riesgo de la renta variable, mientras que el ciclo de revisiones al alza de los beneficios comienza a perder fuerza.
ESPERA QUE LA PRESIÓN DE LOS BONOS REMITA
BofA considera que el repunte de las rentabilidades refleja fundamentalmente una revisión más restrictiva de las expectativas sobre la Reserva Federal (Fed). Detrás de este cambio identifica tres factores: la fortaleza del crecimiento mundial, la mejora del mercado laboral estadounidense y el aumento de los riesgos inflacionistas.
En el primer caso, el banco destaca que el PMI global alcanzó en agosto su nivel más elevado en tres años. A ello se suma el renovado riesgo sobre los precios provocado por la escalada en Oriente Medio, que no solo ha devuelto al petróleo por encima de los 100 dólares por barril, sino que también ha incrementado las tensiones en las cadenas de suministro. El resultado es un mercado que ha endurecido considerablemente sus expectativas sobre la política monetaria estadounidense.
BofA cree que la resistencia de las bolsas a la subida de rentabilidades de los bonos empieza a mostrar grietas
Sin embargo, mientras el consenso espera que las rentabilidades continúen aumentando, los estrategas de tipos de BofA creen que el Treasury a diez años puede retroceder hasta el 4,5% a finales de este año.
El banco esgrime varias razones. En primer lugar, el mercado ya descuenta tres subidas de tipos de la Fed hasta mediados de 2027. Además, sostiene que la evolución de la inflación no es inequívocamente fuerte: la tasa anualizada del IPC de los últimos tres meses se sitúa alrededor del 1,6%, cerca de mínimos de cinco años.
BofA introduce además un mecanismo especialmente relevante para las bolsas: la propia debilidad de la renta variable podría terminar frenando el repunte de las rentabilidades. Si el aumento de las tires continúa presionando a las acciones, el consiguiente endurecimiento de las condiciones financieras podría reducir la necesidad de que la Fed mantenga una posición tan restrictiva. En ese sentido, la presión sobre los bonos podría acabar siendo, en cierta medida, autolimitada.
A ello se suma el posicionamiento de los inversores, actualmente inclinado hacia posiciones cortas en deuda, lo que, según los estrategas, incrementa el potencial de una recuperación de los bonos y, por tanto, de una caída de sus rentabilidades.
NI EL ALIVIO DE LOS BONOS CAMBIA SU VISIÓN BAJISTA
Una caída de las rentabilidades supondría, en principio, un alivio para las bolsas, al reducir la tasa a la que se descuentan los beneficios futuros de las compañías. BofA reconoce que la moderación de la presión procedente de los bonos que anticipan sus estrategas podría respaldar al mercado. Sin embargo, no es suficiente para hacerles abandonar su visión negativa sobre Europa.
«Seguimos siendo negativos con la renta variable europea», afirma el banco. Sus supuestos macroeconómicos apuntan a otro 9% de potencial bajista, hasta los 580 puntos del Stoxx 600 a comienzos del próximo año.
Más allá de los bonos, BofA ve otro riesgo para las bolsas: el excesivo optimismo sobre los beneficios que generará el boom de inversión en IA
La razón es que, más allá de los bonos, BofA identifica otro importante riesgo para las valoraciones bursátiles: considera excesivamente optimistas las expectativas del mercado sobre los beneficios que generará el boom de inversión en inteligencia artificial (IA).
Los estrategas señalan cuatro amenazas principales: la elevada competencia entre los modelos de inteligencia artificial, que podría presionar los márgenes de beneficio; el incremento de los costes de financiación de los grandes hiperescaladores; el riesgo de que las redes eléctricas no dispongan de capacidad suficiente para abastecer todos los centros de datos previstos; y la creciente oposición política a la construcción de estas instalaciones.
Para BofA, cualquier señal de enfriamiento del boom de inversión en IA podría tener una doble consecuencia para las bolsas: provocar un aumento de las primas de riesgo desde los reducidos niveles actuales y una rebaja de las expectativas de beneficios empresariales.
Finalmente, el banco añade otro elemento de cautela. Una nueva escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán, aunque no constituye su escenario central, reforzaría todavía más los argumentos a favor de unas primas de riesgo más elevadas.













