El miércoles 29 de julio había avisos del CNI y la Policía sobre un aumento de la presión migratoria, más una previsión de la Guardia Civil y otra del CNI sobre decenas de miles de seguidores de convocatorias en redes sociales para entrar en Ceuta, más análisis de la Guardia Civil y otro del CNI y otro de la Policía sobre efectos de una sentencia del Tribunal Supremo que proscribe las devoluciones en caliente de migrantes llegados por mar, más una previsión de relajación de la seguridad marroquí de la frontera por la Fiesta del Trono alauí, más predicción meteorológica de buena mar… Son datos suficientes como para poner nervioso a cualquier analista de seguridad, pero nada pareció provocar que el Gobierno opusiera medios con los que amortiguar la avalancha 24 horas después.
Alertar razonadamente hubiera sido la función de un ayudante fichado por el Sistema de Seguridad Nacional del Estado. En la jerga de los ejecutivos de Moncloa, Defensa e Interior y los ingenieros civiles que rodean al proyecto lo llaman PI-SSN, aunque su denominación burocrática, y más inteligible, es Plataforma de Inteligencia de Datos del Sistema de Seguridad Nacional (o SSN).
Se trata de un software y un hardware, un conglomerado tecnológico que debía estar funcionando hace diez meses, pero en la peor crisis de seguridad e integridad territorial a la que se ha enfrentado España en los últimos años, PI-SSN estaba fuera de combate.
Pedro Sánchez y el ministro Fernando Gande-Marlaska, en Ceuta el 31 de Julio. / JORGE GUERRERO – AFP
La Plataforma de Inteligencia de Datos del SSN ha supuesto un gasto de 7.085.429 euros y 46 céntimos en su primera fase, y acumula una inversión adicional de 1,3 millones para un catálogo de recursos. Pero PI-SSN no ha llegado a tiempo para proporcionar inteligencia al Departamento de Seguridad Nacional (DSN), el organismo que, desde Moncloa, encargó y debe pilotar esa máquina.
Un “bonito pisapapeles”
En noviembre de 2023 se licitó la plataforma con contrato negociado y sin publicidad. Acudieron por invitación Indra, Telefónica, CT Ingenieros y GMV Aerospace. Esta última ganó el contrato por escaso margen de puntos y presupuesto.
Tres años después, en la crisis de Ceuta no se ha visto lo que una de las fuentes de la Seguridad del Estado llama “anticipación operativa”. Tampoco ayuda en la toma de decisiones, que era una de las misiones para las que se pensó la plataforma después de la experiencia de dispersión de datos de la pandemia y las urgencias que provocó la avalancha migatoria sobre Ceuta de mayo de 2021.

El pliego del contrato de la plataforma de inteligencia incluye los «indicadores de inmigración» entre los puntos críticos cuya información debía procesar. / El Periódico
Ningún cuerpo policial ha recibido hasta ahora órdenes de integrar la información que poseía en una sola bolsa de análisis, pero para uno de los expertos de las Fuerzas de Seguridad a los que se ha dirigido este diario, no es excusa que no estuviera operativa la plataforma, ni siquiera la compartimentación de información: “Había inteligencia suficiente para considerar seriamente una contingencia importante -suscribe-. Hubo señales muy concretas en las últimas 24 horas”. Y hace un veredicto: “Hubo un problema de anticipación operativa, escalado de alertas y coordinación institucional”.
Puede que esa laxitud con que se tomaron los avisos no se hubiera dado con las luces rojas de PI-SSN encendidas y funcionando. La plataforma nació para la “gestión de indicadores críticos para la Seguridad Nacional y alerta temprana”, según el pliego de prescripciones técnicas, al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO. Es buena definición, pero “de momento Moncloa solo tiene un bonito pisapapeles”, se lamenta esta fuente.
Retrasos
La Plataforma de Inteligencia de Datos del Sistema de Seguridad Nacional es un proyecto del que habló por primera vez en público el anterior director de Gabinete de Presidencia del Gobierno, Iván Redondo. Fue en 2021.
En 2023, el espíritu con que se ideó fue el de ayudar a tomar decisiones al presidente del Gobierno o a quien encabezara un Comité de Situación en una crisis, por ejemplo, una Situación de Interés para la Seguridad Nacional como la desplegada ahora.
Para eso, la plataforma debe integrar y procesar datos que le vuelquen los distintos servicios de inteligencia que operan en España. En julio pasado, en la antesala de la crisis de Ceuta, esos datos se dispersaron o se quedaron atascados en las cadenas de mando como pudo ocurrir, en un proceso aún sin aclarar, en la Delegación del Gobierno en la ciudad autónoma.
El encargo de Moncloa fue el de un sistema capaz, incluso, de “emitir alertas en función el estado de los distintos indicadores y/o eventos de interés para la Seguridad Nacional” con epicentro en el DSN.
Las fuentes consultadas no culpan tanto a los ingenieros de GMV como a sus clientes de Moncloa, que “no concretan bien qué quieren para la plataforma. Es todo difuso”. Pero el pliego manda que el sistema sea capaz de procesar información de diversas fuentes -se han previsto 85- sobre 18 áreas clave. Entre ellas la seguridad energética, aeroespacial o marítima, la ciberseguridad, el terrorismo, epidemias, catástrofes, espionaje, desinformación… y lo que pesa ahora: “indicadores de inmigración”.

La general Loreto Gutiérrez, directora del Departamento de Seguridad Nacional, en una comparecencia en el Congreso. / Congreso
En el Congreso, el 6 de octubre de 2025, y respondiendo al general retirado Alberto Asarta, diputado de Vox, la general Loreto Gutiérrez, directora del DSN, dijo: “Ahora mismo se va a recepcionar la primera fase de esta plataforma. Todavía no está en funcionamiento, pero esperamos que lo esté para finales del año que viene”.
El Pliego de Prescripciones Técnicas fijaba la entrega en noviembre de ese año. Para entonces, según el objeto de la Fase I de la PI-SSN, se debía poder “realizar el análisis, diseño, desarrollo e implantación de la Plataforma, que en esta primera fase deberá satisfacer los siguientes grupos de Capacidades Operativas”. Entre esas capacidades, la ya citada de “gestión de indicadores críticos para la Seguridad Nacional”, entre ellos “indicadores de inmigración”.
Un mes antes del límite contratado, la general Gutiérrez anticipaba el retraso. El contrato establece cinco hitos de cumplimiento. El quinto preveía para el fin del contrato la “entrega e implantación en entorno productivo y en correcto funcionamiento de toda la Plataforma”.
Hoy, la previsión que entonces anunció la directora del DSN no parece estar cerca de cumplirse.
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