Una familia británica que pasaba sus vacaciones en Lanzarote terminó durmiendo en el suelo del aeropuerto César Manrique después de que su vuelo de regreso fuera cancelado en plena crisis provocada por una avería tecnológica en el sistema de control aéreo del Reino Unido.
Nathan Elliot, de 35 años, viajaba junto a su pareja, Fallon Swallow, de 37, su hija Blaise, de solo dos años, y sus suegros, Mark y Deb Swallow. La familia había volado desde Birmingham una semana antes para disfrutar de unos días de descanso en la Isla.
Lo que debía ser un regreso rutinario terminó convertido en una noche improvisada entre maletas, suelo frío y máquinas expendedoras.
Llegaron al aeropuerto y el retraso terminó en cancelación
La familia tenía previsto volar de regreso al Reino Unido a las 18:35 horas del 8 de septiembre. Llegaron al aeropuerto con tres horas de antelación, pero los paneles ya anunciaban un retraso hasta las 23:00 horas. El personal les indicó que facturaran el equipaje y permanecieran pendientes de futuras comunicaciones.
Siete horas después, easyJet les informó por correo electrónico de que el vuelo había sido cancelado.
Sin hotel y con una niña de dos años
La compañía les comunicó inicialmente que trataría de encontrarles alojamiento para pasar la noche.
Después llegó otro mensaje: no había sido posible conseguir hotel. Para entonces, según relató la familia al medio británico Coventry Telegraph, los alojamientos de la zona estaban completos y no encontraron una alternativa inmediata.
El resultado fue una noche en el aeropuerto.La pequeña pudo dormir en su carrito, pero los adultos tuvieron que hacerlo directamente en el suelo de la terminal.
Una máquina averiada y unas pocas botellas de agua
La situación se complicó todavía más a medida que avanzaba la noche.
Los establecimientos del aeropuerto fueron cerrando y la familia se quedó prácticamente sin opciones para conseguir comida. Una de las máquinas expendedoras tampoco funcionaba.Habían guardado algo de zumo y pequeños aperitivos para la niña, mientras que los cuatro adultos tuvieron que repartirse unas pocas botellas de agua durante la noche, según su testimonio.
Más de 1.000 euros por una noche de hotel
La familia consiguió finalmente alojamiento para la noche siguiente mientras esperaba su nuevo vuelo.
El precio, sin embargo, fue elevado: 880 libras, alrededor de 1.025 euros, por una noche de hotel.
Además, seguían sin saber si ese gasto acabaría siendo reembolsado.
El nuevo vuelo tampoco solucionaba completamente el problema.
Su destino original era Birmingham, donde habían dejado estacionado el coche, pero la alternativa ofrecida los llevaba hasta Londres-Gatwick.
Una avería que dejó a miles de pasajeros en tierra
El problema tuvo su origen en un fallo del sistema de procesamiento de vuelos de NATS, el proveedor británico de servicios de navegación aérea. La incidencia provocó fuertes alteraciones en el tráfico aéreo y dejó a miles de pasajeros afectados por retrasos y cancelaciones en distintos aeropuertos.
El caso de esta familia muestra una de las consecuencias más incómodas de aquella jornada: unas vacaciones en Lanzarote que terminaron con una niña durmiendo en un carrito, sus padres en el suelo y una factura inesperada de más de mil euros antes siquiera de conseguir regresar a casa.












