Argentina tiene a un presidente, Javier Milei, a quien llaman «el loco«, y cuyas políticas en el área de salud mental han llevado al país a una situación de gravedad sin precedentes. El aumento de la tasa de suicidios es una de las consecuencias que más alarman a los especialistas. «Y llevas el caño a tu sien/ Apretando bien las muelas/ Y cierras los ojos y ves/ Todo el mar en primavera». La canción Viernes, 3AM, escrita en 1979 por Charly García, hablaba de una excepcionalidad, inclusive en dictadura. Con sus 14 casos diarios, Argentina ocupa el segundo lugar entre las tasas más altas en la región, después de Uruguay y antes que Chile. El Observatorio de Política Criminal ha detectado un «crecimiento vertiginoso» desde 2017, al punto de que ha desplazado a los accidentes de tráfico como primera causa de mortalidad en los adolescentes y los jóvenes. Toda una novedad en un país donde, a la par, la tasa de natalidad ha caído un 47% entre 2014 y 2024.
El Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) informa que en 2025 se registraron 5.209 suicidios en Argentina: 11,8 casos cada 100.000 habitantes. El 78,6% de los hechos correspondió a varones. Las mujeres, en tanto, encabezaron las estadísticas de intentos: con 13.484 casos. En 2017 se habían computado 3.304 episodios. Los últimos datos, recientemente conocidos representan un aumento del 22,6% respecto a 2024. Y lo más grave es que ese número cuadruplicó en frecuencia los homicidios dolosos. La violencia letal autoinfligida es mayor a la urbana.
La estadística revela que buena parte de los desenlaces luctuosos tienen preeminencia entre personas entre los 20 y 34 años, una franja etaria económicamente productiva. La provincia de Buenos Aires, la de mayor importancia demográfica del país, concentró 1.977 casos, el 38% del total nacional. «Estar frente a la tasa nacional de suicidios registrada más alta de la historia argentina y tener el presupuesto de salud mental más bajo de los últimos años nos da una pauta de que este fenómeno social no está siendo observado», dijo Ariel Larroude, director del Observatorio de Política Criminal.
En 2024 decidieron quitarse la vida 377 niñas, niños y adolescentes de entre 10 y 19 años. Más de uno por día. El Observatorio de Psicología Social Aplicada de la Universidad de Buenos Aires (UBA) detectó que el riesgo de trastorno mental en la población general alcanza el 6,5%, mientras que los niveles de riesgo suicida se concentran en personas entre 18 y 29 años y en sectores con menor capacidad económica. «El suicidio es una problemática multicausal, donde intervienen factores como el acoso escolar, el ciberacoso, el grooming, la exposición a desafíos en redes sociales, la salud mental desatendida y, en muchos casos, la falta de contención emocional», señaló la psiquiatra infanto-juvenil Silvia Ongini, del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Perder a un hijo
Jess Browne perdió un hijo y creó Empesares. Del dolor y el duelo pasó a la necesidad de ayudar a que otras familias no pasaran por el mismo trance. Su entidad tiene más de 100.000 seguidores. Ofrece distintos tipos de acompañamiento a cargo de psicólogos, parte de ellos destinados a madres y padres de quienes se habían suicidado. Tienen una lista de espera permanente de más de 600 personas. «Hay que pedir ayuda, eso es lo que tenemos que enseñar, pero resulta extremadamente cruel cuando la ayuda no está, no llega, no existe. La cifra crece de manera alarmante, nadie hace nada. Hay que cambiar la ley (de salud mental), hay que capacitar profesionales, hay que abrir más centros de atención, las líneas de emergencia tienen que tener más operadores, hay que educar en los colegios. Hay tanto para hacer… pero no se hace y el número crece», reaccionó Empesares en las redes sociales ante las últimas cifras.
Cerca del 49% de los argentinos reconoce padecer altos niveles de estrés crónico y ansiedad, en buena parte relacionados con este problema. Según el Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA, el acceso a la salud mental se encuentra en un nivel crítico. Solo el 29,15% de los participantes de una encuesta dijo estar bajo tratamiento psicológico. Un 50,05% consideró necesitarlo, pero no puede hacerlo.
El factor económico
Los especialistas llaman a prestar atención a los cambios de humor de las personas, las dificultades en la enseñanza o el trabajo, la alteración del sueño y la alimentación, así como la dificultad para resolver problemas habituales, el aislamiento y los pensamientos extraños. Un nuevo factor tiene fuerte impacto emocional en las personas más vulnerables. «Mi hija tuvo dos intentos de suicidio. Tenía un local donde vendía ropa y zapatillas usadas y nuevas. Se endeudó tanto que llegó un momento que no pudo pagarlos más. Y sufría muchos hostigamientos de parte de los prestamistas», dijo Graciela Oviedo, una pensionista de la localidad bonaerense de José C. Paz.
Un informe del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) da cuenta de que el 92,3% de los hogares argentinos registra algún tipo de deuda. Casi nueve de cada diez obligaciones se encuentran impagadas o en situación de incumplimiento. Un 30,2% de la población se ha endeudado por motivos de salud y que el 51,3% conoce a alguien que dejó de pagar la seguridad social para pasar al sistema público.
Juan Manuel Coria trabaja en la línea de atención al suicida de la oenegé Tu Esperanza, en la zona norte bonaerense. «Nos llaman jóvenes endeudados con prestamistas«, dijo a El Destape Radio. Después de una larga conversación, «la gran mayoría de personas que atendemos desisten de sus intenciones». Una pensionista no tuvo la suerte de llamar a Tu Esperanza ni a nadie que pudiera contenerla. A los 63 años se arrojó en las vías del Tren Roca, en la zona suroeste de la provincia de Buenos Aires. De acuerdo con Crónica TV, antes de suicidarse hizo saber que tenía una deuda de 1.359.000 pesos, unos 740 euros, con el Banco Nación.
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