La boda del expresidente de la Generalitat, Ximo Puig, y su pareja desde hace ocho años, la exconsellera de Justicia Gabriela Bravo, se ha celebrado en la más estricta intimidad. La ceremonia, celebrada en un conocido restaurante de la playa de Oliva, frente al mar Mediterráneo, ha reunido a cerca de un centenar de personas entre familiares, amigos y compañeros que han querido acompañarles en una jornada tan especial.
La elección del lugar no ha sido casual. Con el Mediterráneo como telón de fondo, los invitados han compartido con la pareja un día cargado de emoción y han podido conocer un poco más de una historia de amor que ambos han vivido siempre con discreción. Una relación que nació casi en silencio, en medio de la vorágine política, y que ocho años después ha dado paso a una celebración junto a las personas más importantes para ambos. Él ha optado por un traje azul marino, mientras que ella ha lucido un vestido sencillo, pero elegante con un recogido.
«Somos catedráticas en esta historia de amor», han reconocido Marta Hortelano, que fue directora general de Relaciones Informativas y Promoción Institucional de la Generalitat, y Carolina Cañizares, que acompañó a Bravo durante su etapa como consellera. Ambas han repasado algunos de los momentos compartidos durante aquellos años como profesionales de la política y la comunicación, desde la llegada del Aquarius hasta las visitas a sedes judiciales «en ruinas», pasando por las inundaciones de la Vega Baja, precisamente por estas fechas, o el adelanto electoral.
Todos esos recuerdos les han servido como punto de partida para hablar de lo que realmente les había reunido allí. «Nos tocó hacer de periodistas del corazón cuando nos llamaban preguntando si estaban juntos», han recordado entre sonrisas.
En aquel momento, ambas tenían claro lo esencial. Más allá de rumores y preguntas, «se habían enamorado y eran muy felices». «En medio de esta vorágine surgió esta inesperada historia de amor. Es una verdad indiscutible», ha afirmado Carolina.
Porque hay sentimientos que difícilmente pueden esconderse. «Hay cosas que no se pueden ocultar, como ese brillo en la mirada, esas sonrisas o el excelente humor después de una reunión». «Una tarde le pregunté. Me dijo que solo me podía decir que era muy feliz», ha recordado la periodista. Una felicidad que, ocho años después, «sigue ahí». «Los comienzos fueron complicados. La angustia se transformó en calma y sosiego», ha explicado.
Discursos de sus hijos
Después de estas palabras, ha llegado uno de los momentos más emotivos de la ceremonia. Los dos hijos de Ximo Puig y los tres de Gabriela Bravo también han querido dedicar unas palabras a la pareja y recordar, desde una perspectiva mucho más personal, cómo han vivido estos años de relación.
«Es un día de celebración, de celebrar la vida y celebrar el amor. Estamos celebrando una historia que continúa», han señalado los hijos de Puig, que también han querido agradecer a su padre todo el cariño recibido a lo largo de los años. Entre los recuerdos compartidos, incluso ha habido espacio para la anécdota y el humor, ya que uno de ellos ha agradecido «que Ximo no consiguiera hacernos del Real Madrid».
También han tenido palabras de afecto para la exconsellera, a quien agradecen haber encontrado a una persona con quien compartir esta nueva etapa. «La vida está para celebrarla todas las veces posibles», han reiterado, al tiempo que han recordado el momento en que conocieron a Gabriela. «Aún recuerdo el día que nos presentó mi padre. Vi una mirada especial de felicidad y de amor», han recalcado.
Los hijos de Bravo, por su parte, también han compartido algunas de las escenas que recuerdan de aquellos primeros momentos de la relación. Desde aquellas noches en las que su madre parecía mirar el teléfono más de lo habitual hasta el día en que finalmente les presentó a Ximo, con los nervios propios de quien no sabe qué se va a encontrar.
«Gracias, Ximo, por todo lo que haces por nosotros. Estamos felices de que hayas llegado a nuestra vida», le han trasladado.
Sus hijas, visiblemente emocionadas, han reivindicado además la figura de su madre, a la que han definido como «la mujer más fuerte, inteligente y trabajadora que conocemos». Y han dejado un deseo para los recién casados: «Que el brillo que hoy inunda vuestros ojos perdure para siempre».
También han relatado la emoción de ver a su madre volver a enamorarse. «Cuando quieres de verdad a una persona hay una parte de ti que empieza a vivir todo lo que le ocurre. Verla ilusionada y feliz ha sido una de las cosas que más nos ha emocionado de esta historia. Hemos vivido con ella la ilusión de volver a enamorarse».
Y entre palabras emocionadas, recuerdos, sonrisas, abrazos y bastante calor, la ceremonia ha avanzado hasta el momento más esperado, cuando los nietos del expresidente les han entregado las alianzas y se han dado el esperado «sí, quiero».
La exconsellera aún les tenía una sorpresa guardada, ya que le ha recitado un poema de Francisco Brines a Ximo Puig, recordando que «nos ha costado llegar a este momento en el que nos expresemos el amor públicamente».
Precisamente, la literatura también ha sido protagonista, ya que las mesas de los invitados llevaban el nombre de personalidades de la literatura como el olivense Francisco Brines, Miguel Hernández o Federico García Lorca.















