En La Mesa se recordó que Pedro Cavadas realizó el primer trasplante de cara en España, hizo posible que un hombre con cáncer de faringe pudiera volver a tragar y mejoró la vida de una niña con una malformación craneofacial, entre «decenas de miles» de casos. Preguntado si les habla claro a sus pacientes, fue rotundo: «Siempre, siempre. Yo jamás le miento a un paciente, salvo que crea que se va a morir muy pronto. Creo que es razonable y es beneficioso contar una mentira piadosa a un paciente que sabes que va a durar nada».
«Normalmente el paciente quiere saber la verdad»
Cavadas describió el tipo de paciente con el que más ha convivido: personas con tumores de cabeza y cuello, «muy desfigurantes, que impiden comer, impiden tragar, impiden socializar (…) que no son curables, pero que tienen mucha mejoría con cirugía». Explicó que siempre pregunta antes al paciente, o a su familia, si quiere conocer la verdad: «Normalmente el paciente quiere saber la verdad».
La importancia de la comunicación con sus pacientes
La frase que resumió su forma de comunicarse con ellos fue esta: «La única diferencia entre usted y yo es que usted sabe la causa de su muerte. Yo no sé cuál va a ser la mía. Y usted sabe más o menos aproximadamente cuándo se va a morir, yo no sé cuándo me voy a morir, podría morirme antes que usted». Y añadió cuál es, a su juicio, el verdadero valor de su trabajo en estos casos: «Con la enfermedad que tiene usted (…) no lo podemos curar. Ahora, en muchos casos, con una cirugía bien hecha, le voy a quitar muy poquito tiempo de vida (…) y puedo conseguir que usted lleve una vida digna, que hable, que pueda tragar, que sea visible y que pueda morir en buenas condiciones».















