La OCDE publica este martes en todo el mundo la edición correspondiente a 2025 del informe PISA, el examen que cada tres años organiza el organismo económico internacional en 90 países a los estudiantes de 15 años, la mayoría de los cuales cursan 4º de la ESO. La comunidad educativa y las autoridades políticas esperan con expectación los resultados dado que la foto fija que lanzó el informe en 2022, el primero tras la pandemia, fue demoledora. En aquella ocasión, España cayó en las tres competencias que evalúa PISA -matemáticas, lengua y ciencias- aunque lo hizo menos que el resto de países de nuestro entorno. Una vez publicado PISA 2025, se sabrá si el alumnado ha mejorado en su rendimiento, se ha mantenido o ha empeorado.
Esta edición está marcada por el error muestral en Cataluña, cuyos datos se publicarán pero no podrán ser comparados con el resto de autonomías. Cataluña eximió a más de un 23% de los estudiantes que formaban parte de la muestra, cuando la OCDE contempla un máximo del 5%. Así, de los 2.545 alumnos de 15 años de los 51 centros seleccionados para realizar las pruebas, 591 fueron exentos: 6 por tener una discapacidad física, 493 por alguna necesidad de apoyo por cuestiones «cognitivas, conductuales o emocionales», y 92 por acusar un dominio insuficiente de la lengua. Es decir, no hicieron la prueba el grueso de alumnado con alguna dificultad. En cambio, la consigna de Pisa es que haga el examen el conjunto del alumnado, sean cuales sean sus dificultades, para obtener una fotografía lo más fiel posible de la realidad en las aulas de cada territorio.
PISA- Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (Programme for International Student Assessment)- nació para evaluar dos competencias, la matemática y la lectora, las dos asignaturas básicas del sistema educativo. Desde 2006 se añaden pruebas de ciencias. La edad media de 15 años se eligió porque se trata de una edad en la que los jóvenes de la mayoría de los países de la OCDE están llegando al final de su educación obligatoria. La selección de institutos y estudiantes es lo más inclusiva posible, de modo que la muestra de estudiantes procede de una amplia gama de contextos y habilidades.
Desde su primera edición y hasta 2012, las pruebas se realizaron en papel. Con el objetivo de reflejar los modos actuales de acceso, uso y comunicación de la información por parte de los estudiantes y la sociedad, desde 2015 la prueba PISA es digital en su casi totalidad. PISA no evalúa contenidos puramente memorísticos sino contenidos y competencias. Los resultados se escalan para adaptarse aproximadamente a la distribución regular, lo que significa que la puntuación media entre los países de la OCDE es de 500 puntos y la desviación estándar es de 100 puntos. Alrededor de dos tercios de los estudiantes de los países de la OCDE puntúan entre 400 y 600 puntos.
En PISA 2022, los países de la OCDE registraron, en matemáticas, 472 puntos, lo que implica una pérdida de 15 puntos. En ningún otro informe se había registrado un descenso tan acusado. España (473 puntos) perdió 8 puntos y Cataluña, 21.
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