Con el fin de las vacaciones de verano, muchos vecinos buscan seguir disfrutando del buen tiempo y de las últimas horas de sol. Después de pasar días en la playa, algunos pasan esta costumbre a sus propios edificios y suben a la azotea de su edificio para tumbarse en la toalla y tomar el sol. Sin embargo, este uso de las zonas comunes puede estar limitado por la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) y las normas de la comunidad.
Pese a esto, los propietarios tienen mecanismos para reclamar si consideran que se les impide un uso legítimo del espacio. La azotea suele ser un elemento común del edificio, por lo que ningún propietario puede decidir unilateralmente quién puede acceder o impedir al resto de vecinos disfrutar de ella.
La terraza de los edificios es una zona común / David Guilherme Carnerero
El artículo 9.1.a de la LPH reconoce el derecho de los propietarios a utilizar las instalaciones y elementos comunes, siempre que se haga un uso adecuado y no se causen daños ni perjuicios al resto de la comunidad.
Por tanto, si la cubierta es transitable y no existe una prohibición específica, subir temporalmente a tomar el sol no debería considerarse, por sí solo, un uso ilegal de la azotea.
Los estatutos de la comunidad pueden cambiar la situación
El principal documento que hay que consultar en esta situación son los estatutos de la comunidad y las normas de régimen interno.
Puede ocurrir que la azotea tenga un uso limitado exclusivamente al mantenimiento del edificio o que esté clasificada como una cubierta no transitable. En ese caso, los vecinos no podrían utilizarla libremente como zona recreativa o solárium.

A veces no puedes tomar el sol libremente en la terraza / Foto de Vitor Castro
También es importante comprobar el propio estado del suelo. Una azotea con baldosas o una superficie preparada para el paso de personas no plantea la misma situación que una cubierta protegida únicamente con tela asfáltica o gravilla. Caminar o permanecer sobre una superficie no preparada para ello puede provocar daños en la impermeabilización, con la consiguiente responsabilidad para quien los cause.
Una toalla no permite apropiarse de la zona común
Si la azotea puede utilizarse, el vecino debe respetar las normas básicas de convivencia. Llevar una toalla, permanecer un tiempo y recogerla después encaja, en principio, en un uso temporal del espacio común.
Lo que no puede hacerse es acaparar permanentemente la zona, dejar tumbonas, sombrillas u otros objetos bloqueando el paso o comportarse como si una parte de la azotea fuera de propiedad exclusiva. También deben evitarse la música elevada y otras actividades que puedan molestar al resto de residentes.
Si un vecino exige que abandones la azotea, lo más recomendable es solicitar que se indique qué norma concreta prohíbe ese uso.













