El Ceuta visita Son Moix con su ciudad tomada y sin una sola campaña de LaLiga en defensa de la ciudad autónoma

Siempre habrá una buena excusa, siempre se podrá acudir a motivos diplomáticos o política de Estado que el fútbol no puede pasar por alto, porque ya se sabe que el fútbol es el fútbol, que no puede arreglar los problemas del mundo ni está para eso. 

Lo que pasa es que este argumento valdría si no fuera porque el fútbol y el deporte ya ha sido altavoz de causas en los últimos tiempos, todas causas seguramente muy loables. Quién no va a estar a favor de la paz, en contra de la guerra, quién no va aplaudir que se apoye a un país que vive una situación complicada, quién se va a oponer a la solidaridad con otros, con países extranjeros por ejemplo.

Lo que pasa es que, por lo que sea, la toma de Ceuta por parte de unos 90.000 inmigrantes ilegales, según estimaciones, de los que pueden quedar un número indeterminado en la ciudad que puede oscilar entre los 5.000 y los 15.000, nadie lo sabe, no es motivo de ninguna campaña de LaLiga.

Mientras se convocan manifestaciones por toda España para el 2 de Septiembre, día de Ceuta, co iniciativas ciudadanas que han convocado un sinfín de ciudades manifestaciones, con la Federación de Municipios añadiéndose a dichas iniciativas para que toda España sea un clamor en las plazas más emblemáticas de las diferentes ciudades y pueblos defendiendo una ciudad española asaltada, LaLiga calla.

Ceuta no se rendirá.-

La imagen de la reivindicación la pusieron los aficionados del Ceuta en las gradas del Alfonso Murube llenando el estadio de banderas de España, más que si jugara la selección, lo que debiera llevar al sonrojo a más de uno por ser los propios ceutíes los que reivindican mucho más la españolidad incuestionable de la ciudad que en otros foros, una ciudad que es tan propia como el resto, estén en la península o en las islas, y por supuesto Melilla. La imagen de la reivindicación la puso el Ceuta con los jugadores parados en el saque de centro de la UD Las Palmas. 

El mensaje de LaLiga lo tenemos en Javier Tebas, presidente de la patronal, que no es dudoso de no querer a su país, como único mensaje reivindicativo. Está bien. Pero no se ha visto ninguna bandera de Ceuta en la señal de los partidos, tampoco la bandera de España junto a la de Ceuta. 

Con lo que nos gustan las banderitas cuando son causas ajenas y nos ponemos estupendos. Porque presumimos mucho de saber del conflicto de Ucrania, pero por lo visto sabemos menos del conflicto en suelo español. Damos por sentado que tenemos clarísimo conflicto lejano sea en Ucrania o Palestina pero por lo visto nos atascamos con el de al lado.

 Faltó tiempo para poner la bandera de Ucrania en los partidos de la Liga, se pusieron mensajes y se hicieron acciones durante la nefasta etapa de 2020, con una situación traumática que aún pagan personas en cuanto a salud física y mental, que destrozó familias, LaLiga organizó sus «aplausos infinitos» en los partidos. Todo está muy bien, pero por lo que sea la agresión más grave sufrida desde el exterior desde el 11M, no es motivo para la solidaridad de LaLiga. 

Dirán que aquí no ha habido ningún ataque terrorista, pero también ha muerto gente, o no lo recordamos. Y sobre todo, se ha recibido un ataque brutal con el asalto a la frontera organizado, planificado y lanzado desde el otro lado de la frontera. Es la mayor crisis para España. El asalto del islote del Perejil provocó una acción inmediata y contundente de respuesta. Este ataque de guerra híbrida en Ceuta en cambio no ha provocado ninguna respuesta contundente, ya se depurará en su momento por qué, ni nada parecido. Es un gobierno felpudo del vecino. Por suerte hay otros resortes, porque el Estado sabe defenderse cuando quiere, seguro que por otros medios.

Hoy tenemos una ciudad en excepcionalidad, sin su vida, con las calles, parques y playas ocupados por gente que no debiera estar ahí y que nadie sabe quiénes son, ni qué quieren. Lo que es seguro es que no quieren irse.

En estas circunstancias, la AD Ceuta tiene que seguir jugando como si su ciudad estuviera normal. En el próximo partido del Ceuta en casa habrá que volver a desplegar fuerzas policiales que garanticen la seguridad y que deben estar en las calles, plazas y barrios donde la inseguridad es más que preocupante. Es que no entró gente con armas, dirán. ¿Seguro que entraron sin cuchillos? ¿cómo lo saben si ya se han requisado cuchillos? Nadie ha atacado dicen: ¿cómo llamamos entonces a los atracos, agresiones sexuales, a los ataques sufridos por policías, guardias civiles y el más grave, una emboscada a soldados?

Sin acción del Mallorca.-

En este contexto llega el Ceuta a Son Moix este domingo, sin noticias de que el RCD Mallorca vaya a hacer ninguna acción de solidaridad con el Ceuta. Otra cosa será la respuesta de los aficionados. 

Sin que LaLiga haya dispuesto nada, ninguna imagen, nada.

 Hasta el propio entrenador del Ceuta, José Juan Romero, ya un portavoz más de la crisis, ha dicho que no lo entiende: «sólo sé que la liga se pronunció con un tuit tras una rueda de prensa mía. Y luego esta semana el Ceuta, agradecer también a las Palmas y su presidente su comportamiento, y a sus jugadores el extraordinario trato que nos dieron, de sentir cómo estamos, sentir su apoyo. ¿LaLiga? no lo sé, no vi en la retransmisión algo así como ‘no a la invasión’, como se ve con otros países lejanos que por lo visto duelen más que la ciudad de Ceuta». Lo ha dicho Romero en el canal 101TV de Málaga. 

Nadie está obligado a hacer algo de manera forzada, si en el Mallorca entienden que no deben hacer nada no pensaremos que sea porque no sientan igual que los demás la situación en la que llega su rival y en la que está Ceuta. 

Lo que pasa es que tiempo de unión, de lealtad, de dignidad, de valentía, de no de esconder la cabeza ni de mostrarse pusilánimes. No se trata de una cuestión ideológica, no es una cuestión excluyente, es lo más común a todos, lo más sagrado que tiene una nación, la integridad territorial. Y no basta decir que este partido lo ganamos entre todos, hay que hacerlo. 

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