Se obtiene principalmente por la exposición solar, pero también se encuentra de forma natural en algunos (pocos) alimentos como pescados grasos, yema de huevo o hígado de vacuno. La vitamina D es esencial para el correcto funcionamiento del organismo. Aunque se conoce como ‘vitamina’, en la práctica, funciona más bien como una prohormona porque el cuerpo la sintetiza en la piel y la convierte en una hormona activa.
De acuerdo a un informe reciente del Instituto Nacional de Salud del Reino Unido, «ayuda al cuerpo a absorber el calcio, una de las principales sustancias necesarias para tener huesos fuertes». Es decir, actúa como barrera frente a la osteoporosis. «Además, los músculos necesitan vitamina D para el movimiento y los nervios, para transmitir mensajes entre el cerebro y otras partes del cuerpo. También es indispensable para que el sistema inmunitario pueda combatir las bacterias y los virus que lo atacan», concluye el informe.
La cantidad de vitamina D que una persona necesita al día depende de varios factores. Sobre todo, de la edad. El problema viene cuando los valores están por debajo de ese baremo recomendado por organismos científicos. Eso se puede saber con un análisis de sangre. Según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), los valores óptimos deben estar por encima de 30 nanogramos por mililitro.
La deficiencia prolongada causa raquitismo a los niños en fase de crecimiento y osteomalacia en los adultos
Las consecuencias pueden ser fatales. «La deficiencia prolongada causa raquitismo a los niños en fase de crecimiento y osteomalacia en los adultos. El problema de ambos trastornos se debe a la falta de mineralización del hueso», informa la SEEN, que detalla también los síntomas: dolor en la pelvis, la columna vertebral y las costillas, además de deformidades en los huesos del tórax y disminución de los niveles de calcio en sangre.
También existen una serie de enfermedades que incrementan el riesgo de sufrir niveles de vitamina D por debajo de los recomendados. Son, según estos expertos, las dolencias renales o hepáticas, el hiperparatiroidismo, la malabsorción intestinal, patologías y cirugías digestivas. A eso hay que sumar el tratamiento continuado con algunos fármacos específicos.
Suplementos de vitamina D
En la era de los suplementos alimenticios, no es descabellado pensar que la solución para elevar los niveles puede estar en una cápsula. Sin embargo, los científicos no se ponen de acuerdo en su eficacia. De acuerdo a las ‘Recomendaciones de uso adecuado de pruebas y suplementos de vitamina D en población general’ elaboradas por la Agencia Gallega para la Gestión del Conocimiento en Salud (ACIS), en adultos sanos asintomáticos «la suplementación farmacológica, hasta el momento, no ha demostrado beneficios, independientemente de los niveles de vitamina D». El documento sí que abre la puerta a indicarla para mayores de 70 años.
Por el contrario, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición sí apuesta por estos preparados farmacológicos. «En España, disponemos de diversos suplementos de vitamina D y debe consultarse previamente con el médico su indicación, el tipo (hay colecalciferol y calcifediol), la dosis y la duración del tratamiento», subrayan sus expertos.
¿Qué alimentos tienen más vitamina D?
No hay duda de que la mayor fuente de vitamina D es la exposición a la luz solar. No en vano, también es conocida como ‘la vitamina del sol’. Los expertos apuntan que, para la población caucásica, estar expuesto al sol unos 15 minutos al día es suficiente para adquirirla. Eso sí, siempre con factor de protección aplicado. «La evidencia científica señala que el uso de protector solar en poblaciones sanas no compromete la síntesis de vitamina D», apunta la Asociación Española contra el Cáncer.
El salmón es el alimento con mayor aporte de vitamina D. / Shutterstock
Pese a ello, nunca está de más consumir alimentos que la contienen de forma natural. Según la SEEN, el más rico en ella es el salmón. Le siguen la caballa, las sardinas en lata, el atún, el huevo y la leche enriquecida.
¿Es posible abusar de la vitamina D?
El exceso de información ha provocado que, en los últimos años, haya surgido una «fiebre de preocupación» por los niveles de vitamina D. Y, con ella, una «suplementación desmedida«. Así lo advirtió, durante su intervención en el 28º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP), Elena Moreno Charco, farmacéutica de Atención Primaria de la Gerencia de Atención Integrada de Cuenca.
Este uso inadecuado y sin supervisión médica puede provocar a corto plazo náuseas, vómitos, estreñimiento, pérdida de apetito y debilidad. Una situación que puede ir a peor y, a largo plazo, desencadenar daños en los riñones, cálculos o insuficiencia renal e, incluso, perjuicios para la salud cardiaca.
Fuente: La Nueva España













