Margarita Robles reconoce por fin un «asalto masivo» a Ceuta, curioso giro léxico cuando hasta hoy mismo era políticamente incorrecto hablar de «invasión». Según la ministra de Defensa, los casi cien mil asaltantes marroquíes eran ingenieros informáticos, capaces de descifrarlos secretos digitales propagados por indefinidos «agentes desestabilizadores». La muchedumbre que accedió el suelo ceutí, sorteando a un único Guardia Civil que parecía darles la bienvenida, también estaba conformada por expertos juristas que interpretan las sentencias del Tribunal Supremo con la pericia de un catedrático de la asignatura.
Después de la insistencia excesiva en la españolidad de Ceuta, un énfasis que suscita mayor inquietud que convicción, Robles descarga la responsabilidad del «asalto masivo» en Facebook. En el típico batiburrillo tecnológico, menciona en media docena de ocasiones a la red social que habría canalizado el mayor ataque a integridad nacional. Este influjo diabólico suscitó la «autogestión de individuos atraídos espontáneamente al perímetro fronterizo». El ministerio de Defensa tenía que elegir entre Elon Musk y Mark Zuckerberg como inspirador demiúrgico.
Una vez responsabilizado el segundo, no habrá ninguna represalia contra el magnate tecnofeudal. La ministra remata la ensalada pueril con TikTok, un toque chino para cerrar el contubernio judeomasónico, sin consecuencias para las redes criminales.
La ministra no efectuó ninguna mención a la responsabilidad evidente de Marruecos, país de donde procedían los «asaltantes», por no hablar de que la inmensa mayoría certifican dicha nacionalidad. Al contrario, Robles tendió la mano amorosa a Rabat, a menos de 24 horas de que en presencia del dictador alauita se volviera a reivindicar la apropiación marroquí de Ceuta ya ensayada en el asalto. La responsable del Ejército acabó con un marcial «lo sucedido no puede volver a ocurrir», que sonaba muy poco tranquilizador.
Fuente: Diario de Mallorca














