Ahora en su isla natal, Fran Guerra cambió este verano La Laguna Tenerife por el Gran Canaria y la ACB por la LEB Oro, una decisión difícil pero que el interior tomó con “claridad y ambición”. El pívot cerró así una etapa de siete temporadas vistiendo de aurinegro. Lo hizo “dolido y molesto”. “Fue un adiós sin más, como si fuese un jugador que hubiese jugado un solo año en el club. Ciertas personas fueron un poco frías conmigo”, ha lamentado el excanarista.
“Personalmente, me despedí bien. De todos, toda la gente del club, pero es verdad que algunas personas no estaban y, de ellas, recibí un mensaje: ‘Suerte y que te vaya bien’. No voy a dar nombres, pero me voy un poco dolido porque mi despedida no fue la que esperaba. Son siete años y fue un poco raro. Un mensaje y una foto. Pues perfecto… pero es verdad que me fui dolido y molesto. Fue un adiós sin más, como si fuese un jugador que hubiese jugado un solo año en el club. Ciertas personas fueron un poco frías conmigo”, declaró cabizbajo el protagonista a Radio Club Tenerife.
Su renovación, el comienzo de la ruptura
Guerra, que no había comparecido desde su marcha y apenas se había pronunciado más allá de un comunicado de despedida, reconoce que el verano “fue complicado” y, curiosamente, señala a su renovación como el principio del fin de su etapa en Tenerife. “Se produce cuando nadie me comunica el +1 de mi contrato. A mí y a mi agente nadie nos comunicó que el club quería seguir un año más contando conmigo. Ahí me pregunto qué estaba pasando porque vi en redes que Bruno Fitipaldo y yo estábamos renovados. No era una renovación porque el contrato seguía en vigor y a mí nadie me comunicó nada. Entonces me llegó la llamada del Granca. Solana me pregunto si estaba dispuesto a dar el cambio y no voy a engañar a nadie, el Gran Canaria es el equipo de mi tierra y siempre había querido jugar aquí. Decidir fue fácil porque Aniano y la Directiva solo querían contar conmigo un año más y aquí me ofrecían más años de contrato”, reveló el jugador desde la isla vecina.
Fue entonces cuando Guerra entendió que su ciclo en el Santiago Martín había terminado. Echó en falta más confianza del club. Más cariño. “Después de siete años en el club, siete años dando la cara por La Laguna Tenerife, sentí que no querían contar conmigo, o que querían solo un año más porque creían que el ciclo se acababa. Lo hablé con Aniano y llegamos a un acuerdo”, prosiguió antes de poner por delante que no siente rencor alguno. “Me cogió de sorpresa. No voy a mentir. Cambio de presidencia, cambio de todo… hubo varias cosas que me sorprendieron, pero se asumen. Al Canarias le deseo siempre lo mejor y también al ‘staff’, jugadores y empleados, no soy rencoroso”.
Fran Guerra, durante uno de los derbis de la temporada pasada. / Arturo Jiménez
Lakovic no le llamó para pedirle que siguiera
Tampoco lo es Lakovic, que aseguró recientemente que no tenía ningún problema con Guerra a pesar de que eligiera no seguir. “Me comentaron lo que había dicho Lakovic, pero lo cierto es que él nunca me llamó. Ni él ni nadie del club para pedirme que siguiera”, apuntó Guerra con una sonrisa irónica.
Fran, del mismo modo, se refirió a su relación con el público del Santiago Martín. O la del público hacia él, objeto de cierto runrún durante varios choques de la pasada temporada. “Es verdad que me exigían bastante y yo jugaba hasta lesionado. Lo hacía por amor a la camiseta. La gente no sabe lo que está pasando, no sabían que estaba jugando lesionado. Para mí no era incómodo porque dentro sabíamos el problema que yo tenía. Fue así”, zanjó.
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