Miles de migrantes que entraron de forma irregular en Ceuta durante la entrada masiva del pasado 30 de julio continúan todavía en la ciudad, tres semanas después, mientras las administraciones intentan habilitar nuevos espacios de acogida para hacer frente a una situación desborda los recursos disponibles.
Este sábado, más de 300 migrantes se concentraban en los alrededores de la zona de embolsamiento de Loma Colmenar, donde se encuentra uno de los dispositivos temporales habilitados para atender a quienes permanecen en Ceuta tras aquella entrada masiva.
El centro está completo y quienes permanecen en el exterior esperan poder acceder a una plaza y, en muchos casos, iniciar los trámites para solicitar asilo.
La escena refleja una realidad que continúa extendiéndose por distintos puntos de la ciudad: personas que deambulan durante el día y buscan lugares donde pasar la noche mientras esperan una respuesta a su situación.
Vivas pide unidad y serenidad a los vecinos
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha continuado este sábado la ronda de reuniones con vecinos y representantes de barriadas para conocer de primera mano su situación tras la llegada masiva de migrantes registrada el pasado 30 de julio y les ha pedido unidad y serenidad.
Varios migrantes duermen este sábado en la playa El Trampolín de Ceuta. / Reduan / EFE
Durante el encuentro, ha trasladado a los representantes vecinales la importancia de mantener la unidad para afrontar una situación que ha calificado de especialmente difícil, al tiempo que ha apelado a la «templanza, firmeza y serenidad» para hacer frente a las circunstancias sin perder la compostura.
El presidente ceutí ha vuelto a subrayar el «comportamiento ejemplar» que, a su juicio, están manteniendo los vecinos de la ciudad durante estas semanas y les ha informado de las distintas líneas de trabajo que está desarrollando el Gobierno autonómico, especialmente en materia de servicios y seguridad.
Los representantes vecinales han agradecido al Ejecutivo local las actuaciones que está llevando a cabo y han mostrado especial interés por los emplazamientos seleccionados para acoger a los miles de migrantes que todavía permanecen deambulando por las calles de Ceuta.
En este sentido, Vivas les ha garantizado que los ceutíes serán escuchados a la hora de abordar las decisiones relacionadas con estos emplazamientos y ha asegurado que las barriadas seguirán teniendo un papel activo en el seguimiento de la situación.
El Gobierno de Ceuta ha señalado que estos encuentros con los representantes vecinales continuarán hasta que la ciudad recupere completamente la normalidad.

Varios inmigrantes en una playa en Ceuta. / Marcos Moreno / Europa Press
Espacios temporales
El Gobierno ha habilitado nuevos espacios temporales ante la permanencia de miles de migrantes en Ceuta, después de que el desalojo de la playa del Trampolín obligara a trasladar a cientos de personas a otros puntos de acogida.
Hamza, un joven marroquí que asegura haber entrado irregularmente en Ceuta el 30 de julio, lleva unos 23 días en la ciudad. Este sábado esperaba junto a otros migrantes en los alrededores del embolsamiento de Loma Colmenar.
«Esperamos cualquier solución«, explica, mientras señala que su intención es poder acceder al dispositivo para solicitar asilo.
Su relato muestra las condiciones en las que algunos de estos migrantes están pasando estas semanas.
Hamza asegura que ha dormido en el bosque y que para alimentarse acude a Cruz Roja: «No hay espacio por toda la gente«, comenta cuando se le pregunta qué respuesta reciben al acercarse al centro temporal.
El joven también relata un episodio ocurrido durante la madrugada mientras dormía en la calle, cuando -según su versión- agentes registraron sus pertenencias y posteriormente le ordenaron marcharse.

Vista general de un asentamiento de niñas y mujeres del colegio Reina Sofía en el barrio del Príncipe, en Ceuta. / Laura Rincón / EFE
«Nosotros somos pobres, no hacemos nada, queremos solución«, afirma. Sobre las razones que le llevaron a cruzar a Ceuta, asegura que lo hizo porque quería «cambiar la vida» y porque era pobre en Marruecos.
Tres semanas después de aquella entrada masiva, la imagen de cientos de personas concentradas frente a un centro sin plazas disponibles evidencia que la crisis migratoria continúa abierta en Ceuta.
Mientras se buscan nuevos espacios para aliviar la presión sobre los dispositivos de acogida, miles de migrantes siguen a la espera de una solución y de poder regularizar su situación o iniciar, en su caso, los procedimientos de protección internacional correspondientes.










