La climatización de las viviendas y las diferentes tecnologías que pueden usarse se han convertido en un campo de batalla para las grandes energéticas. La gran pugna es entre dos modelos alternativos: seguir usando gas en la calefacción (o gas renovable, en forma de biometano) o impulsar el uso de la electricidad gracias a las bombas de calor. El sector gasista se moviliza por seguir llevando gas a las calderas de las casas y el sector eléctrico busca extender la utilización de nuevas instalaciones que usan luz.
El Gobierno de Pedro Sánchez toma partido abiertamente por la segunda de las opciones como vía para dar un impulso a la electrificación de la economía, reducir la dependencia de los combustibles fósiles de importación y avanzar en el proceso de descarbonización. El Ministerio para la Transición Ecológica, comandado por la vicepresidenta Sara Aagesen, prepara una campaña masiva de publicidad en defensa de las calefacciones eléctricas en plena pugna del sector.
El Gobierno ha puesto en marcha los trabajos preparatorios para el lanzamiento de una ‘macrocampaña’ publicitaria durante la primera mitad del 2027 para impulsar la instalación de bombas de calor como la “tecnología del futuro en climatización” en viviendas y empresas, según se recoge en la documentación oficial que maneja Transición Ecológica.
El Gobierno ha autorizado la campaña sobre climatización sostenible con un presupuesto de casi 4 millones de euros y justifica la necesidad de la electrificación de las instalaciones de calor y frío en los edificios subrayando la convulsión energética provocada por la guerra en Oriente Medio. La crisis geopolítica, según subraya el Ejecutivo, ha puesto de manifiesto que “la dependencia de combustibles fósiles importados constituye una vulnerabilidad estructural para la economía española” por la enorme volatilidad de los precios del petróleo y el gas natural en los mercados energéticos tras los ataques de EEUU e Israel contra Israel y el conflicto extendido a toda la región en los meses posteriores.
4 millones para su difusión masiva
El Ejecutivo ya incluyó en el macrodecreto de medidas ‘anticrisis’ del pasado marzo un plan de impulso a la bomba de calor con medidas para facilitar su implantación, y ahora considera “imprescindible” realizar una campaña institucional que se ejecutará en la primera mitad de 2027, una vez que se hayan desplegado todas las medidas del plan precisamente para darlas a conocer. El Gobierno ha reservado casi 3,4 millones de euros para la compra de espacios en medios de comunicación y soportes publicitarios y otros 484.000 euros para el diseño de la campaña y la producción de los materiales.
El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), dependiente del departamento de Sara Aagesen, ha lanzado la licitación en busca de empresas especializadas para la creación de la campaña publicitaria, con el objetivo posteriormente de una difusión masiva en televisión, radio, prensa escrita, internet, redes sociales y también en vallas, mobiliario urbano o videopantallas en el exterior.
“El objetivo principal de la campaña consiste en dar a conocer la climatización por bomba de calor, con especial énfasis en la aerotermia, y los beneficios que aporta (…) Es la solución más eficiente para climatizar viviendas, comercios y empresas de todo tipo, aportando seguridad de suministro, independencia respecto a los combustibles fósiles, sostenibilidad por la reducción de emisiones contaminantes, confort y, sobre todo, ahorro económico”, se subraya en la documentación del concurso público.
“Esta tecnología ha irrumpido en el mercado de la climatización y tiene todas las cualidades para ser la tecnología que se imponga en los próximos años por sus ventajas individuales y por la oportunidad que representa para los objetivos españoles y europeos de independencia energética, descarbonización y electrificación de la economía. Por este motivo, esta campaña quiere dar la bienvenida y presentar la bomba de calor y sus múltiples beneficios al público de nuestro país, y convertirla en la principal opción cuando se vaya a sustituir un sistema de calderas”, sentencia el Gobierno en plena pugna entre compañías gasistas y eléctricas por imponerse en el negocio de la climatización residencial.
Transición Ecológica pretende defender que “la bomba de calor emerge como la tecnología del futuro en climatización por sus numerosas ventajas para el usuario: ahorro económico y energético, confort, sostenibilidad, reducción de emisiones, independencia respecto al y el petróleo, etc.”. De hecho, el IDAE apunta que el ahorro energético estimado para una vivienda unifamiliar puede ser “superior a un 60% de la energía final consumida”, lo que puede traducirse “en unos ahorros económicos de más del 50% de la factura energética de calefacción”.
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