Científicos de Japón están preparando una misión a las lunas de Marte para recuperar muestras que puedan revelar los orígenes del Sistema Solar y la vida en la Tierra, aunque una misión rival de China pretende regresar primero con material del Planeta Rojo.
Japón prepara el lanzamiento de MMX, una misión destinada a aterrizar en Fobos, recoger al menos 10 gramos de material y devolverlo a la Tierra alrededor de 2031. China, con Tianwen-3, pretende traer muestras directamente de Marte en una carrera que puede decidir quién consigue primero material del sistema marciano.
La protagonista japonesa de esta carrera es MMX, una sonda no tripulada que partirá del Centro Espacial de Tanegashima y permanecerá aproximadamente tres años en la órbita de Marte, según pública Phys.org a partir de información aportada por AFP.
Fobos y sus misterios
Su principal objetivo será Fobos, la mayor de las dos pequeñas lunas marcianas, donde intentará aterrizar y recoger al menos 10 gramos de material de la superficie. Antes de abandonar el sistema marciano, la nave también observará Deimos, aunque no está previsto que aterrice en ella. La cápsula con las muestras regresará a la Tierra y está previsto que aterrice en Australia alrededor de 2031.
Detrás de esta misión se esconde una de las grandes incógnitas de la historia de Marte: el origen de sus lunas. Los científicos manejan dos hipótesis principales. Según la teoría del gran impacto, Fobos y Deimos podrían haberse formado a partir de los restos generados cuando otro cuerpo celeste chocó con Marte.
La segunda posibilidad plantea que ambas lunas son asteroides procedentes del Sistema Solar exterior que fueron capturados por la gravedad del planeta. Resolver esta cuestión permitiría entender mejor cómo se formó Marte y, en un sentido más amplio, cómo evolucionaron los planetas rocosos del Sistema Solar, entre ellos la Tierra.
Tecnología para futuras colonias humanas en Marte
La importancia de Fobos podría ir todavía más lejos: las lunas marcianas podrían conservar pistas sobre los mecanismos que transportaron agua, compuestos volátiles y materia orgánica desde las regiones exteriores del Sistema Solar hacia los planetas interiores.
Esos procesos pudieron contribuir a crear las condiciones necesarias para que surgiera la vida en mundos como la Tierra. Por eso, una pequeña cantidad de polvo y roca de Fobos podría proporcionar información sobre cuestiones que afectan a toda la historia del Sistema Solar.
La misión también tiene una dimensión tecnológica. Japón estudia la posibilidad de utilizar Fobos como una especie de «estación espacial natural» en futuras expediciones tripuladas. La experiencia adquirida con MMX serviría para desarrollar tecnologías necesarias para realizar un viaje de ida y vuelta a Marte, una de las grandes dificultades que plantea cualquier futura misión humana al Planeta Rojo.
Científicos japoneses están preparando una misión a las lunas de Marte para recuperar muestras que puedan descubrir los orígenes del Sistema Solar y la vida en la Tierra. / Crédito: Phys.org/AFP.
Japón y su experiencia acumulada
El aterrizaje, de hecho, constituye uno de los grandes retos de MMX. La gravedad de Fobos es extremadamente débil y obliga a diseñar con especial cuidado las patas de la nave, para evitar que la sonda rebote o pierda estabilidad al tocar el terreno. El rover IDEFIX, desarrollado en colaboración con Francia y Alemania, será el encargado de realizar observaciones sobre la superficie y contribuirá al estudio directo de la pequeña luna.
Japón llega a esta misión con una experiencia considerable en la recuperación de muestras espaciales. En 2020, la sonda Hayabusa-2 devolvió a la Tierra 5,4 gramos de roca y polvo procedentes de un asteroide, demostrando la capacidad japonesa para completar operaciones de este tipo a cientos de millones de kilómetros de nuestro planeta. MMX llevará esa experiencia a un escenario mucho más complejo: el sistema marciano.
China quiere seguir avanzando en su programa espacial
Pero Japón no está solo: China ya ha demostrado que dispone de capacidad para operar sobre Marte. Su misión Tianwen-1 consiguió poner en la superficie al rover Zhurong en 2021, uno de los mayores éxitos del programa espacial chino.
Ahora, Pekín quiere dar un paso más con Tianwen-3, cuyo lanzamiento está previsto aproximadamente para 2028 y cuyo regreso con muestras marcianas podría producirse alrededor de 2031. Ese calendario abre la posibilidad de que China consiga devolver material de Marte antes que Japón logre hacer lo mismo con Fobos.
Sin embargo, ambas misiones se complementan. Japón apuesta por las lunas de Marte para resolver un misterio sobre su origen y, al mismo tiempo, ensayar tecnologías para futuras misiones humanas. En cambio, China pretende obtener muestras directamente de la superficie del planeta.
Ambas iniciativas buscan concretar el mismo hito: traer hasta los laboratorios terrestres materiales que puedan revelar cómo se formaron Marte y su entorno y qué procesos contribuyeron a hacer habitables los planetas rocosos como la Tierra.















