El sueño, cantaba Camarón por obra y gracia de Federico García Lorca, va sobre el tiempo, flotando como un velero, y así es como se presenta también el poeta, flotando sobre el viento, al aniversario de su asesinato. «Si me mataran, ¿lloraríais mucho?», se dice que le preguntó a la niñera de sus sobrinos, Angelina, horas antes del fatal desenlace. Madrugada del 18 agosto de 1936, un barranco entre Víznar y Alfacar y un fusilamiento cuando la luz asomaba. «El pelotón de verdugos no osó mirarle la cara / Todos cerraron los ojos; rezaron: ¡ni Dios te salva! Muerto cayó Federico / sangre en la frente y plomo en las entrañas», escribió con rabia Antonio Machado.
«Sus asesinos, a las pocas horas, celebraban el crimen entre copas y balas ensangrentadas en el Bar Fútbol de Granada», deplora el periodista Víctor Fernández en ‘No te olvides de escribir’ (Akal), epistolario que recoge las cartas que el poeta granadino escribió a su familia entre 1910 y 1936 y uno de los muchos títulos que mantienen viva la llama de la ‘lorcamanía’, fenómeno de persistencia ejemplar que repunta ante cada efeméride relevante. Como muestra, el aluvión de novedades literarias, cinematográficas y documentales que arropan la última gran fecha redonda antes del centenario de lo que Fernando Navarro define como «uno de los crímenes más arbitrarios y misteriosos del siglo XX».
Rodaje de la película ‘Lorca’ de Fernando Franco en Granada / NIETE / Europa Press
El escritor, coautor junto a Isaki Lacuesta de ‘Segundo premio’, firma el guion de ‘Lorca’, película de Fernando Franco que se rueda estos días en Granada y que reconstruye las últimas semanas del poeta, desde su huida de la capital tras el estallido de la Guerra Civil hasta su fusilamiento. «1936. Un hombre de treinta y tantos años viaja en un tren nocturno hacia su ciudad natal, Granada. Huye de unos días violentos y agitados en Madrid durante un verano pegajoso y asfixiante. En Granada no encontrará la calma que busca, y pronto la violencia se extiende. El hombre se llama Federico García Lorca», resume la sinopsis de un filme que llegará cuando ya se hayan estrenado otros dos títulos de impacto relacionados con la vida y la muerte de Lorca: el documental ‘La voz quebrada (Broken Voices)’ y la película-fenómeno ‘La bola negra’.
El primero, dirigido por Manuel Menchón, recupera la voz de Juan Ramírez de Lucas, el último amor de Lorca y el hombre con quien el poeta planeaba huir de España antes de ser asesinado. El hallazgo es doble ya que, además de la cinta de Menchón, Seix Barral publicará en octubre ‘Recuerdos. Breve historia de un amor’, diarios inéditos de Ramírez de Lucas a partir de los que el realizador malagueño ha armado su documental. «Creo que el resultado es algo histórico porque esclarece muchas cosas de los últimos meses de vida de Federico», avanzó Menchón cuando trascendió el contenido de un proyecto que se podrá ver en el próximo festival de San Sebastián.
Deseos íntimos
La cita donostiarra también acogerá el estreno en España de ‘La bola negra’, película con la que Javier Calvo y Javier Ambrossi se llevaron el premio a la mejor dirección en Cannes y que busca redimensionar la figura del autor de ‘Bodas de sangre’ desde una óptica ‘queer’. «Lorca no es una quimera, no es una idea, fue una persona. Y lo asesinaron por maricón. Es imposible separar a un autor como Federico García Lorca de sus deseos íntimos. Todo el amor y el desamor que Lorca sintió durante su vida fue lo que construyó su obra», explicaron los Javis durante su apabullante paso por la cita francesa. El poeta granadino, aseguran los realizadores, «no se nos ha contado bien» porque siempre se ha escamoteado un aspecto esencial de su vida y su obra, y eso es precisamente lo que busca corregir ‘La bola negra’, basada en la novela en la que el granadino trabajaba en el momento de su muerte, la primera en la que abordaba abiertamente la homosexualidad.

Una imagen de la película ‘La bola negra’, de Javier Ambrossi y Javier Calvo / EPC
La sexualidad de Lorca, sempiterno tabú que durante años se ha intentado relativizar y desdibujar, cuando no directamente obviar —»quieren a Lorca sin Lorca», que diría Alberto Conejero, autor ‘La piedra oscura’—, es también el hilo conductor de ‘Lorca en Vermont’ (Taurus), ensayo en el que la investigadora y biógrafa estadounidense Patricia A. Billingsley reconstruye otro de los grandes enigmas de la vida del poeta: su vínculo con Philip Cummings, el joven estadounidense con el que pasó diez días de 1929 en el lago Eden, en Vermont, y que acabaría siendo esencial en la gestación de ‘Poeta en Nueva York’.
Poco o nada se sabía de la relación entre ambos, sepultada durante décadas por la homofobia de la época y, según la autora, también por «una conspiración de silencio» para proteger el legado del dramaturgo, por lo que ‘Lorca en Vermont’ es un estudio casi detectivesco que conecta cartas familiares, poemas y traducciones con «un verano, un paisaje y una experiencia afectiva». Lorca y Cummigs se conocieron en 1928, cuando el primero acababa de romper con el escultor Emilio Aladrén, y congenieron de inmediato; primero en la Residencia de Estudiantes y más tarde en una cabaña en la que nacieron los versos de ‘Cielo vivo’, ‘Muerte’, ‘Tierra y luna’ y, claro, ‘Poema doble del lago Eden’. «Se acostaban. No había otro espectáculo más tierno. ¿Me ha oído usted? ¡Se acostaban!», escribió el poeta en ‘Amantes asesinados por una perdiz’.

El 90 aniversario de la muerte de Lorca ha propiciado que se multipliquen los libros relacionados con el poeta / EPC
Poveda, ‘enlorquecido’
De aniversario y etiqueta se presenta también ‘Omega’, el disco que selló la insólita alianza entre Lagartija Nick y Enrique Morente a partir de los versos de Federico García Lorca y, con ayuda de Leonard Cohen, le prendió fuego al flamenco hace justo 30 años. La poesía como el nuevo punk y el poeta granadino «como una religión», idea esta última que defidende siempre que puede el cantaor Miguel Poveda, devoto del granadino y autor de ‘Enlorquecido: solo el misterio nos hace vivir’. El de Badalona ya le había dedicado a Lorca un par de discos de cante puro, pero su pasión se ha traducido ahora en un documental que explora la anatomía de una obsesión mientras recorre los lugares en los que vivió el poeta. «Es un viaje hasta su corazón, hasta un ser que no he conocido pero que forma parte de mi vida, de mi día a día y que me ha transformado», explicó el cantaor durante la promoción de la cinta.
Por el camino, para entretener la travesía, algunas lecturas oportunamente aparecidas en los alrededores del aniversario. Galaxia Gutenberg, por ejemplo, publicó hace poco ‘Prosa literaria completa’, casi 1.000 páginas que conmemoran el nacimiento del Lorca escritor y lo más parecido a unas memorias de juventud del poeta. Almuzara, por su parte, recupera ‘Los últimos días de Federico García Lorca’, investigación de Eduardo Molina Fajardo publicada originalmente en 1983 que reúne entrevistas con testigos directos, archivos particulares y documentos para reconstruir las horas previas al asesinato del poeta.
En el otro extremo, el de los años posteriores a su muerte y la infructuosa búsqueda de sus restos, se sitúa ‘No me encontraron’ (Aguilar), libro con el que el hispanista Ian Gibson repasa las principales teorías sobre el paradero de los restos del poeta y plantea la (inquietante) posibilidad de que unos restos hallados durante la construcción del parque Federico García Lorca, en 1986, fueran enterrados clandestinamente en otro punto del recinto sin que nadie se molestara en comprobar la identidad.
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