El misticismo que rodea los eclipses tiene miles de años de antigüedad, y han sido muchas las creencias y leyendas que los han asociado con malos presagios o desastres naturales.
Hoy día, aunque hace siglos que somos capaces de predecirlos, todavía persisten mitos sin fundamento que rodean el fenómeno astronómico que ocurrirá este miércoles en España, y que no sucede en la Península desde principios del siglo pasado.
No aumentará la radiación durante el eclipse
El peligro de ver el eclipse a simple vista ha hecho creer a algunos usuarios que la Tierra quedará expuesta a una radiación extraordinariamente alta. Es falso. La radiación solar que nos llega no solo no es más alta, sino que se reduce a cerca de la mitad de lo habitual en los lugares donde el eclipse es total, según un estudio de 2018, cosa que afectará a buena parte de la Península.
La necesidad de ponerse gafas homologadas para observar el fenómeno no se basa en ningún aumento de la radiación, sino en lo peligroso que resulta siempre observar el sol a simple vista.
Ningún efecto sobre los embarazos
En la misma tónica, los embarazos también son objeto de preocupación y desinformación. Se han viralizado avisos de que el eclipse puede adelantar partos y provocar malformaciones en el bebé. Hay quien recomienda no salir de casa, o incluso atarse una cinta roja a la barriga. Ninguna de estas afirmaciones cuenta con una sola gota de evidencia científica.
“No hay ninguna relación entre los embarazos y la astronomía”, sentencia a Verificat el director del Observatorio del Montsec, Kike Herrero, también investigador en el Institut d’Estudis Espacials de Catalunya (IEEC). Ningún estudio científico, ni ninguna institución especializada como el IEEC o la NASA, han alertado de efectos similares.
Una hipótesis parecida a la idea que las fases de la Luna (y por lo tanto los eclipses) pueden tener algún tipo de efecto en los nacimientos. Lo estudió durante cuatro años un grupo de investigadores de la unidad de neonatología del Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid, que comparó la estadística de nacimientos espontáneos con las fases lunares. No encontró ninguna correlación.
Observando los datos de nacimientos de Idescat y las fases lunares de 2025, no aparece ninguna relación entre el aumento o el descenso puntual de los nacimientos y si había luna llena o nueva.
Por qué las radiografías no funcionan
En el otro lado del péndulo se encuentran aquellos que denuncian que las recomendaciones oficiales son exageradas: defienden que las gafas homologadas son innecesarias y que unas gafas normales, una cámara de fotos o incluso una radiografía ya protegen lo suficiente. Una idea no solo falsa; también peligrosa.
«Igual que no mirarías el Sol de manera directa un día normal, un eclipse parcial tampoco se puede mirar directamente: se producen daños en la retina”, avisa Herrero.
El mayor peligro para los ojos ocurre cuando la Luna ya va alejándose del Sol. En los momentos de mayor oscuridad (prácticamente se hace ‘de noche’), las pupilas se dilatan para dejar entrar más luz a la retina. Pero cuando el Sol vuelve a aparecer, absorben la luz y la radiación mucho más intensamente.
Así, para disfrutar del eclipse de forma segura, es imprescindible usar gafas homologadas que incorporen el marcado CE e indiquen el cumplimiento de la norma ISO 12312-2. “Con los sistemas no homologados no notas el daño, porque no molesta, pero los rayos ultravioletas perjudican la vista», resume Herrero.
¿Los animales y las plantas predicen el eclipse?
La rumorología astronómica también se está fijando en cómo las plantas y los animales reaccionan ante el eclipse. Ha resurgido, por ejemplo, la idea que las plantas lo pueden predecir, como dijo un estudio posteriormente refutado. Herrero señala que no hay manera de que puedan hacerlo. Lo demostró una investigación sobre el llamado “comportamiento anticipatorio de las plantas”, publicada en 2026, que afirma que se trata de una pseudociencia.
«Para la flora, el único efecto perceptible es la parte de luz: hay cambios que producen reacciones como si fuera de noche», detalla el experto. En los animales el cambio también es breve: “La fauna no está habituada: hay silencio de los insectos y un comportamiento instintivo por el cambio de luz”, dice Herrero.
Aun así, el efecto del eclipse sobre la naturaleza no es ciencia ficción. «La Luna y el Sol producen gravedad, que notamos con las mareas. Cuando están alineados se producen mareas un poco más altas», explica Herrero, aunque insiste en que no hay diferencia entre el eclipse y una luna nueva.
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