Dice Rate:
-Cuando uno cruza por la pasarela del río Segura que está tendida entre la calle Libro y el Monasterio de la Visitación, si bajas la mirada hasta el agua verás algo sorprendente.
-¿Y qué es lo que se ve, Rate?
–Un espectáculo; todo un espectáculo; un auténtico espectáculo, Miguel.
-Entiendo.
Pero cuéntame los detalles.
-Algunos paisanos nuestros de la patulea de los incívicos han tirado al río un gran sillón, un enorme sillón que estaba seguramente en muy mal estado.
Y algunos otros de esa misma patulea han arrojado a la corriente dos vallas de esas que la policía local suele colocar para cortar el tráfico en una dirección determinada.
–Qué barbaridad. La realidad, se ha dicho, supera a la ficción y esto es un ejemplo, ¿no te parece?
-La parte simpática del caso es que tres o cuatro tortugas y varios patos que habitan en el río se sientan a tomar el sol en el sillón tal y como si fueran bañistas en una playa.
Y de ese despropósito no se puede culpar esta vez como tampoco muchas otras veces a los que están trabajando para que la buena imagen de Orihuela se proyecte diáfanamente dentro de la ciudad y más allá de su ámbito geográfico.
-Desde luego que no, Rate.
-En fin, Miguel, como dice la canción: <<La vida te da sorpresas. Sorpresas te la vida, ay Dios. Que la vida es una tómbola, tom, tom, tómbola. La vida es una tómbola, la vida es una tómbola, tom, tom, tómbola, ¡uh!>>.
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