Aragón se encuentra en su cuarta ola de calor del verano. El cambio brusco de las temperaturas viene tras unos días, sobre todo en el fin de semana, con un tiempo primaveral y se espera que dure hasta el domingo 2 de agosto.
Con la llegada de temperaturas más altas, es normal que muchos busquen combatir el calor con el aire acondicionado u otros métodos para refrescarse. Sin embargo, el uso excesivo y de maneras concretas de este electrodoméstico puede ser perjudicial para determinados sectores de la población.
CALOR ALTAS TEMPERATURAS / Laura Trives
Puede ser un problema para personas mayores
La neumóloga del Hospital Sanitas CIMA de Barcelona, la doctora Isabel Badorrey, ha manifestado que el aire acondicionado «no suele ser un problema por sí mismo». Pero para las personas mayores o con enfermedades crónicas puede «generar molestia» su uso, especialmente, con «temperaturas demasiado bajas, un flujo directo mantenido o un mantenimiento insuficiente del equipo», detalla.
También puede tener consecuencias, según la doctora, «en personas con asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), rinitis u otras enfermedades respiratorias». En estos casos, si se cuidan los aspectos mencionados se «ayuda a reducir irritación, tos y sensación de sequedad», ha indicado Badorrey.

Una persona enciende el aire acondicionado. / Servicio especial
Poner el aire entre los 24 y los 26 grados
Desde Sanitas Mayores dan una serie de recomendaciones. Abogan por situar el aire acondicionado entre los 24 y los 26 grados y evitar bajadas intensas para enfriar la estancia más rápido. Asimismo, recomiendan orientar las lamas hacia arriba o hacia una zona de paso, para que la climatización se distribuya de forma gradual.
Entre otros consejos, esta área de Sanitas, aconseja combinar la climatización con ventilación natural, usar temporizadores por la noche, revisar filtros y mantenimiento del aire acondicionado y vigilar la hidratación aunque la vivienda esté fresca.
Enfermedades que empeoran
Hay que prestar atención porque las personas mayores tienen una capacidad para regular la temperatura corporal menos eficaz. Además, la sensación de sed disminuye con la edad por lo que pueden no sentir la necesidad de hidratarse cuando deberían hacerlo y si se sufre alguna enfermedad cardiovascular, respiratoria, renal o metabólica esta puede empeorar durante los días de calor intenso.
«El objetivo debe ser evitar tanto el exceso de calor como el enfriamiento brusco», ha insistido, por su parte, la directora Médica de Sanitas Mayores, la doctora Miriam Piqueras, quien ha añadido que «en una persona mayor, pasar de una calle muy calurosa a una estancia excesivamente fría favorece el mareo, la sensación de debilidad, la irritación de las vías respiratorias o el empeoramiento de molestias musculares previas».

Un aparato de aire acondicionado en el exterior de la casa / PEXELS
Aunque la ola de calor sea incesante y las altas temperaturas agobiantes, lo más importante termina siendo hacer un uso responsable del aire acondicionado. No abusar de él, no utilizarlo a temperaturas excesivamente bajas, alternarlo con la ventilación natural o utilizar otros métodos para refrescarse. Así, se puede mantener la salud y también si se usa adecuadamente supondrá un alivio en la factura de la luz, puesto que se reducirá el gasto energético.












