El nombramiento del nuevo seleccionador de Italia se ha convertido en un culebrón interminable. Tras las negativas de Carlo Ancelotti y Pep Guardiola a asumir el cargo, la Federación Italiana de Fútbol ha llegado, según informaciones que recoge la prensa del país transalpino, a un acuerdo verbal con Andrea Pirlo.
Sin embargo, todo podría saltar por los aires después de que algunos políticos hayan criticado el acuerdo que Pirlo, actual entrenador del United FC de Emiratos Árabes, mantiene con Fonbet, una empresa rusa de apuestas deportivas, como embajador.
El presidente y propietario del United FC es el ruso Sergey Lomakin, que a su vez tiene importantes intereses financieros en Fonbet. Ante esta situación el propio Pirlo, ex internacional italiano y campeón del mundo en 2006, ha emitido el siguiente comunicado a través de Instagram:
El comunicado
«En los últimos días he seguido con gran amargura el debate que se ha desarrollado en torno a mi nombre y la posibilidad de asumir el rol de entrenador de la selección nacional italiana.
Por respeto a las instituciones, a la Federación y a todas las personas involucradas, hasta ahora he elegido permanecer en silencio. Sin embargo, creo que es necesario aclarar algunos puntos.
A lo largo de mi carrera, primero como jugador y ahora como entrenador, siempre he realizado mi trabajo en pleno cumplimiento de las leyes de los países en los que he trabajado y de los contratos que he firmado.
La colaboración profesional que ha sido objeto de la reciente controversia surge en el contexto de mi experiencia laboral en los Emiratos Árabes Unidos y es exclusivamente comercial y deportiva en su naturaleza.
Atribuir un significado político a esa colaboración significa atribuirme creencias que nunca he expresado y que no me pertenecen.
Deseo agradecer a Maldini y Leonardo (director técnico y asesor de la Federación Italiana de Fútbol) el aprecio y la confianza que me han demostrado. Conozco su competencia, su seriedad y el amor que siempre han dedicado al fútbol italiano.
Lamento que una elección puramente deportiva haya sido arrastrada tan rápidamente a un enfrentamiento público que terminó atribuyéndome significados e intenciones que no me pertenecen.
El amor por Italia no depende de un cargo laboral. Forma parte de mi historia, de mi identidad, y continuará acompañándome, siempre».









