El Ayuntamiento de Málaga ha activado una moratoria urbanística que suspende durante un periodo máximo de tres años la concesión de licencias que permitan la convivencia de viviendas de uso residencial con establecimientos turísticos en un mismo suelo. La medida, que entrará en vigor la próxima semana, afecta a hoteles, hostales y apartamentos turísticos y se ha hecho efectiva tras aprobarse la modificación del Plan General de Ordenación (PGOU), que hasta ahora sí permitía esta compatibilidad de usos.
Con este paso, el consistorio paraliza la tramitación de nuevas licencias mientras, de forma paralela, los técnicos de la Gerencia de Urbanismo elaboran el texto definitivo de la nueva normativa. El objetivo principal, según ha explicado la concejala de Urbanismo, Carmen Casero, es ofrecer seguridad jurídica. Casero ha detallado la necesidad de esta suspensión para evitar conflictos futuros: «Desde la aprobación inicial hasta la aprobación definitiva, hagamos una suspensión de actos administrativos que puedan generar discrepancias posteriores, incluso posibles reclamaciones, y que aquellas personas que tengan intención de tramitar una licencia no puedan hacerlo hasta que el texto esté aprobado».
La moratoria no solo impacta en los alojamientos turísticos, sino que también echa el freno a la transformación de locales comerciales en viviendas. A partir de ahora, ya no se podrá convertir un bajo en un piso si este se encuentra en calles principales, avenidas o plazas de la ciudad. El propósito de esta limitación es estudiar en profundidad las fórmulas que garanticen que las futuras viviendas que se habiliten en plantas bajas cumplan con condiciones estrictas de habitabilidad, un aspecto que preocupa al equipo de gobierno.
La oposición carga contra la medida
La decisión del gobierno municipal ha sido recibida con duras críticas por parte de los grupos de la oposición. Desde el PSOE, su portavoz municipal, Mariano Ruiz Araujo, ha asegurado que el ejecutivo local ha tardado demasiado en actuar ante la proliferación de establecimientos turísticos y ha puesto en duda la verdadera efectividad de la moratoria. Ruiz Araujo ha sido contundente en su valoración, calificando la respuesta del Ayuntamiento como insuficiente y tardía.
Para el portavoz socialista, la medida presenta graves carencias: «Insuficiente, y además cuenta con enormes agujeros, tiene una pinta tremenda de coladero, como digo, la respuesta se queda muy, muy corta». Además, ha cuestionado los plazos y la planificación del consistorio: «¿Cómo después de todo este tiempo ustedes solo traen una suspensión cautelar y una aprobación inicial? ¿Para cuándo la definitiva? En 3 años. ¿Y qué han estado haciendo todo este tiempo?«.
Tiene una pinta tremenda de coladero, como digo, la respuesta se queda muy, muy corta»
Portavoz municipal del PSOE
Viviendas turísticas en suelo residencial, Málaga
En una línea similar, la portavoz adjunta de Con Málaga, Toni Morillas, ha calificado la iniciativa como una «moratoria fake«, argumentando que su carácter provisional y su ámbito de aplicación limitado restarán eficacia a la suspensión. Según Morillas, la medida no frenará por completo la concesión de nuevas licencias en la capital malagueña.
Morillas ha explicado sus dudas sobre el alcance real de la suspensión: «Porque las medidas que se establecen son provisionales y cautelares, y porque, además, no afecta a todos los suelos de la ciudad, con lo cual, en la ciudad de Málaga, después de la aprobación de esta suspensión cautelar de licencia, se van a continuar dando licencia«.
En la ciudad de Málaga, después de la aprobación de esta suspensión cautelar de licencia, se van a continuar dando licencia»
Portavoz de Con Málaga
Por su parte, el portavoz municipal de Vox, Antonio Alcázar, ha enfocado sus críticas en la falta de soluciones al problema de la vivienda en Málaga. Alcázar considera que la moratoria es una medida que no ataca la raíz del problema y que no beneficiará a los residentes que buscan un hogar en la ciudad.
El portavoz de Vox ha enumerado las carencias que, a su juicio, presenta la medida del Ayuntamiento: «No construye una sola vivienda, no incrementa la oferta residencial, no reduce los costes de construcción, no agiliza licencias, no libera suelo y no incorpora ninguna medida destinada a aumentar la disponibilidad de la vivienda para los residentes y para los malagueños».
A pesar de las críticas desde la bancada de la oposición, el Ayuntamiento de Málaga ha dado el paso definitivo para implementar una prohibición que, durante los próximos tres años, impedirá que en un mismo suelo coexistan viviendas de uso residencial y establecimientos turísticos. La medida representa un cambio significativo en la política urbanística de la ciudad, con el objetivo de reordenar el crecimiento turístico y sus efectos en el mercado inmobiliario residencial.












