“La Fundación Santa María de Albarracín es un claro ejemplo del compromiso y del amor por el patrimonio aragonés”. Así ha definido este viernes la vicepresidenta y consejera de Presidencia, Justicia, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón, Mar Vaquero, la labor desarrollada por esta entidad a lo largo de sus tres décadas de trayectoria, durante su visita al Centro de Restauración de Albarracín.
Acompañada por el presidente de la Fundación, Antonio Jiménez, Vaquero ha destacado que “el patrimonio, nuestra cultura, es también la memoria colectiva del territorio”. “Cuando un pueblo encarga a la Fundación Santa María restaurar o recuperar una de las piezas que conserva en su iglesia o en cualquier otro espacio de la localidad, lo que realmente está haciendo es recuperar una parte de su historia, de su origen y de su identidad”, ha señalado.
La vicepresidenta ha subrayado que la experiencia acumulada por la Fundación “puede extenderse al conjunto del territorio aragonés” y ha mostrado la voluntad del Gobierno de Aragón de reforzar esa colaboración. “Queremos que el extraordinario talento, el trabajo de conservación y la recuperación de la identidad y la esencia de Aragón a través de nuestro patrimonio puedan llegar a todos los rincones de la comunidad”, ha afirmado.
En este sentido, ha destacado que “el prestigio, la experiencia y el profundo conocimiento del patrimonio histórico y artístico de Aragón convierten a la Fundación en un socio estratégico para seguir poniendo en valor nuestro legado cultural”.
Mar Vaquero ha insistido en que “aspiramos a difundir nuestra historia y nuestras raíces”, por lo que considera que ambas instituciones pueden trabajar conjuntamente para avanzar en ese objetivo. “El momento de crecimiento que vive Aragón tiene una explicación en su pasado, un pasado de esplendor, riqueza patrimonial y fortaleza cultural que queremos proyectar también hacia el presente y el futuro”, ha manifestado.
Mar Vaquero ha vistado este jueves la localdiad de Albarracín. / Gobierno de Aragón
Durante la visita, la vicepresidenta ha conocido algunos de los trabajos que actualmente desarrolla el equipo de restauración de la Fundación. Entre ellos figuran la recuperación del códice medieval de Teruel, que una vez finalizados los trabajos se incorporará al Archivo Histórico Provincial; la conservación y restauración de las tablas góticas pertenecientes a un artesonado medieval procedente de la desaparecida ermita del castillo de Galve; así como las intervenciones sobre un Cristo procedente de Molina de Aragón y un retablo de Peralejos de las Truchas, ambos municipios de la provincia de Guadalajara.
Vaquero ha defendido que “cuidar nuestro patrimonio es cuidar nuestra historia”, porque “el patrimonio no son únicamente monumentos o edificios singulares, sino la memoria colectiva de un pueblo, el reflejo de quienes nos precedieron y el legado que tenemos la responsabilidad de transmitir a las generaciones futuras”.
En este sentido, ha recalcado que conservarlo supone también preservar la identidad de Aragón y demostrar “respeto por quienes lo construyeron y confianza en quienes lo heredarán”. Asimismo, ha añadido que “no basta con conservarlo; también debemos investigarlo, difundirlo y ponerlo en valor para que toda la sociedad lo conozca, lo comprenda y se sienta orgullosa de él”.
Incremento del apoyo del Gobierno de Aragón
El pasado 4 de junio se celebró una nueva reunión del Patronato de la Fundación Santa María de Albarracín, presidida por el presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón. En ese encuentro se reconoció la trayectoria de una entidad que, durante treinta años, ha desarrollado una labor encomiable en favor de la conservación y difusión del patrimonio histórico y se anunció un incremento del respaldo económico del Ejecutivo autonómico.
Además de mantener la aportación anual de 150.000 euros destinada a los gastos de funcionamiento de la Fundación, el Gobierno de Aragón ha duplicado la financiación para el desarrollo de actividades, que pasa de 150.000 a 300.000 euros. Con ello, el Ejecutivo refuerza su compromiso con la entidad y sienta las bases para que la Fundación gestione un presupuesto anual de dos millones de euros a partir de 2027.
A lo largo de estas tres décadas, la Fundación Santa María de Albarracín se ha consolidado como un referente nacional e internacional en la conservación, recuperación y difusión del patrimonio histórico, demostrando que la gestión del patrimonio puede convertirse en un auténtico motor de desarrollo cultural, social y económico. Su trabajo ha situado a Albarracín como un ejemplo de cómo la protección del legado histórico genera conocimiento, dinamiza el territorio y proyecta su imagen mucho más allá de sus fronteras.
El balance de estos treinta años refleja la magnitud de esa labor. La Fundación ha impulsado 40 intervenciones sobre el patrimonio de Albarracín, ha formado a más de 2.100 restauradores y ha recuperado 1.738 bienes patrimoniales. Además, ha convertido la localidad en un foco permanente de actividad cultural, sede habitual de congresos, cursos, conciertos, exposiciones, estancias creativas y otros eventos de referencia. Cada año organiza alrededor de 130 actividades que reúnen a unos 7.000 participantes y consolidan a Albarracín como un espacio vivo donde el patrimonio y la cultura son auténticos motores de desarrollo.














