La liga portuguesa es probablemente una de las más desiguales de Europa. Fundada en 1934, durante más de 90 temporadas siempre han sido tres los clubes candidatos a hacerse con el título: Benfica, Sporting de Portugal y Oporto. Tal es la hegemonía que solo dos equipos más han conseguido ganar la Liga: Belenenses, en 1946, y Boavista, en 2001.
De aquí a poco, solo quedará en pie el primero, pues el Boavista se verá obligado a desaparecer por completo a partir del 31 de julio debido a la gran cantidad de deudas económicas que acumula el club.
El Boavista, segundo club de la ciudad de Oporto, comenzó a arrastrar problemas económicos a inicios de esta década, los cuales se agravaron en el desenlace de la temporada 24/25, cuando el equipo quedó último con 24 puntos en Primera División.
El equipo tenía que haber jugado en Segunda esta pasada temporada, pero las deudas pendientes no le permitían hacerlo, así que pidieron plaza en Tercera, pero el agujero económico era tan grande que el histórico club se vio forzado a jugar en primera división regional de Oporto.
Los jugadores del Boavista, celebrando un gol en un encuentro ante el Benfica en 2022 / JOSE COELHO
Pero los problemas no acabaron aquí, pues el equipo recibió una sanción que le impedía fichar jugadores y esto provocó que, llegada la quinta jornada, el Boavista no se había presentado a ningún partido, lo que hizo que terminaran retirándose de la liga.
La existencia del equipo pendía de un hilo: el Estadio do Bessa, con capacidad para 30.000 espectadores, todavía era propiedad del club. Un campo en el que hace 24 años, grandes equipos como Dortmund, Bayern y Liverpool no fueron capaces de ganar en noches de Champions League.
No obstante, con la deuda pendiente y sin ingresos debido a la falta de partidos, las administraciones obligaron al club a subastar el estadio a inicios de junio, pero nadie quiso pagar el valor mínimo de 27 millones de euros.
Ahora, tras no poder seguir pagando los 50.000 euros mensuales necesarios para que el club pueda seguir existiendo, el equipo se verá obligado a desalojar las instalaciones y entregar las llaves del estadio, con el 31 de julio como fecha límite. Punto y final muy triste para uno de los cinco clubes que ha conseguido ser campeón de Portugal.
Gérard López, el gran culpable de la desaparición
Esta noticia llega prácticamente a la vez que el descenso del Bordeaux a Sexta División francesa. Y lo cierto es que no es casualidad: ambos clubes tienen como propietario a Gérard López, empresario luxemburgués al cual no se le da especialmente bien la gestión económica. Estos dos casos desastrosos se unen al del Mouscron, equipo belga al cual ya hizo desaparecer por exceso de deudas.
El Boavista desaparecerá de forma definitiva el 31 de julio, pero lo cierto es que sus aficionados ya preveían que esto sucediese, pues en cuanto se conoció que jugarían en divisiones regionales, se fundó el Panteras Negras, un equipo fundado por hinchas críticos con la gestión de la directiva. El Boavista muere, pero sus aficionados seguirán presentes, aunque se vean obligados a hacerlo bajo un nuevo escudo.














