El ‘buenismo’ progresista bajo escrutinio por su tratamiento de la agresión

El otro día sentí vergüenza ante el televisor. Lo que provocó tal sensación fue el distinto valor que le merecía a los presentadores progres la condición de agresor o víctima. La izquierda, y ha hecho de ello una bandera, tiende a disculpar al agresor, cuando no justifica sus acciones por una serie de factores que, para cualquier mortal que vea la situación con objetividad, son irrelevantes ante la presencia de una víctima igualmente objetiva. La derecha, por el contrario, busca restituir el daño causado y piensa en el dolor producido por encima de las razones ambientales que pudieran aducirse en un momento determinado. Sin embargo, lo de aquel día no sólo me resultó repugnante, sino rayano en la indignación.

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