España ya está en la final del Mundial 2026. La selección luchará por la segunda estrella después de haber demostrado a Francia y al mundo entero que con talento todo se puede conseguir. Dani Olmo fue esta vez el mejor ejemplo de jugador con clase que lideró un triunfo más que merecido con goles de Oyarzabal, de penalti, y de Pedro Porro.
Luis de la Fuente decidió apostar por el mismo once que derrotó a Bélgica en los cuartos de final con la incorporación de Fabián en el centro del campo para ganar en músculo ante el poderoso equipo francés. El sacrificio fue elevado ya que Pedri se quedó nuevamente en el banquillo. Una apuesta pensando en ganar en fuerza física ante un rival cuyo dobe pivote varió con la incorporación del ‘tocado’ Tchouaméni para tener aún más presencia en la medular. Deschamps también sumó a Barcola por Doué en una de las bandas.
El partido arrancó según el guion previsto. España se hizo con el dominio de la pelota, pero cada contra rival era un dolor de cabeza para la zaga española. De todos modos, ambos equipos se tuvieron mucho respeto y costó que llegaran las ocasiones de gol.
Olmo rompía y Lamine fuerza el penalti
La Roja encontraba bien a Dani Olmo entre líneas y buscaba también a un Lamine que fue determinante. El joven de Rocafonda fue más listo que Digne en un balón dividido en el área y recibió una patada merecedora de penalti. Mikel Oyarzabal transformó la pena máxima con seguriadad poniendo a España por delante en el marcador.
Oyarzabal transforma el penalti que puso por delante a España frente a Francia / Carlos Ramírez / EFE
Fue justo antes de la pausa de hidratación, de la que Francia volvió con la mala noticia de la lesión del central Saliba, quien fue sustituido por Lacroix. Al partido le costó coger otra vez ritmo y lo intentó Francia, de manera individual, con un lanzamiento alto de Barcola, que tuvo la réplica en uno parecido de Pedro Porro.
La igualdad se mantenía sobre el césped, si bien España encontraba espacios gracias a la conexión entre Dani Olmo y Lamine Yamal. Francia, por su parte, se encomendaba a la velocidad de Mbappé, jugando siempre al límite del fuera de juego. El peligro era latente pero la Roja supo llegar al descanso con ventaja.

Unai Simón corta una de las peligrosas internadas de Kylian Mbappé / SAM WASSON / EFE
Deschamps arrancó el segundo tiempo con otro cambio para controlar mejor el centro del campo. Koné entró por Rabiot, quien había jugado con fuego con una tarjeta amarilla. Los galos salieron con ímpetu y Oyarzabal trató de calmarles con un disparo que se marchó alejado del palo. El técnico galo seguía sin verlo claro y dio entrada al habilidoso Doué por Barcola.
Los cambios no surtieron efecto y fue España quien golpeó por segunda vez. Dani Olmo estuvo mágico para ver la ruptura de Pedro Porro, devolverle una pared y el extremeó definió por el palo corto de Maignan. Lamine incluso marcó el tercero, pero fue anulado por un fuera de juego milimétrico.
Máxima atención
Francia subió otra marcha y España no podía fiarse con la calidad de los delanteros que tenía enfrente, sobre todo de un siempre intimidador Kylian Mbappé. De la Fuente puso piernas frescas tras la segunda pausa de hidratación con la entrada de Ferran Torres por Oyarzabal, mientras Deschamps quemaba ya todas las naves con Cherki y Theo Hernández.
Merino y Pedri entaron para controlar más el balón por un Dani Olmo sensacional y Fabián. España quería el balón para el último cuarto de hora y no estar solo aculada atrás. Pedri se dejó notar en seguida con una acción que Ferran terminó con un cabeazo que se marchó por poco. Un Pedro Porro agotado dejó su puestoa a Marcos Lllorente, la igual que Baena a Nico Williams.
España supo cerrar el encuentro sin excesivos agobios y lograr el pase histórico para la final del domingo en Nueva Jersey.
Fuente: Sport









