Leo Messi, de los 13 a los 39 años, de los conguitos a las bañeras de hielo

Lo admirable no es lo que hace. Lo que hace es tan repetitivo, es decir, se lo hemos visto tantas veces y de la misma manera, que hasta nos provoca risas que nadie le adivine lo que va a hacer cuando, en realidad, está haciendo lo que ha hecho toda su vida.

Fuente