Sofía, llegó a sentirse metida en un pozo: «He encontrado dos ángeles de la guarda». Pedro, tras salir de prisión: «Aquí empezó mi cambio»

En España, aproximadamente un 34% de la población padece algún problema de salud mental, siendo la ansiedad y la depresión los trastornos más frecuentes. Para dar respuesta a esta realidad, el Centro de Día Ranquines de Cáritas Salamanca nació hace ocho años como un espacio de escucha para personas con trastorno mental grave y en situación de exclusión social.

El centro, con 40 plazas que suelen sobrepasarse por la alta demanda, atiende a una media de 80 personas cada año. Su coordinador, José Manuel Lázaro, explica que acogen a «personas que tienen problemas graves de salud mental, y que además están en una situación de exclusión social muy severa». El objetivo principal, añade, es que el lugar funcione como una familia.

Más allá de las terapias, el proyecto se centra en crear un entorno de confianza. «Sobre todo se trata de que ellos refuercen sus vínculos, encuentren un espacio seguro y sepan que de la situación en la que están se puede salir», subraya Lázaro. La meta es convertir la vulnerabilidad en un punto de partida para la recuperación.

La soledad del entorno rural

La provincia de Salamanca, con sus 362 municipios, presenta un gran número de núcleos rurales afectados por la despoblación. Por ello, desde hace un año y medio, Ranquines ha extendido su labor a estas zonas, donde «la necesidad es mucho mayor, por la carencia de medios de transporte, por la soledad, el aislamiento». Además, se ha constatado que el índice de suicidios en el medio rural es más alto que en las ciudades.

Un equipo de 5 profesionales visita las zonas de Peñaranda y Guijuelo, ofreciendo atención individual y grupal. Paco Iglesias, psicólogo voluntario, destaca que en los pueblos «es mayor esa falta de asistencia, de acompañamiento», por lo que diseñan un «acompañamiento muy individualizado» para cada persona derivada desde las parroquias y Cáritas locales.

Los testimonios reflejan el impacto del centro. Sofía, que llegó a sentirse «metida en un pozo», asegura: «Y vine y aquí he encontrado 2 ángeles de la guarda». Pedro, por su parte, relata cómo su paso por Ranquines marcó un antes y un después en su vida tras salir de prisión: «Aquí empezó mi cambio, el cambio personal. Yo antes era un inconsciente, aquí empecé a ser más consciente».

Terapias y actividades

El programa de recuperación incluye talleres de manualidades y bricolaje para potenciar la creatividad. Además, el centro cuenta con su propia emisora, Radio Cordura, un podcast semanal disponible en iVoox. Paco, quien conduce el programa, afirma que el proyecto «nace de la necesidad de que sus voces sean escuchadas».

Pisos supervisados para la dignidad

Para completar el proceso de integración, el programa gestiona pisos supervisados. Se ayuda a los usuarios a encontrar un alquiler que puedan asumir y se realiza un seguimiento semanal para garantizar la buena convivencia y el mantenimiento del hogar. Esta iniciativa busca asegurar la dignidad de las personas, combatir la soledad y evitar recaídas en su proceso de recuperación.

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