Rocío Blanco Eguren (Córdoba, 1966) vuelve a ser una de las piezas de continuidad en el Gobierno andaluz de Juanma Moreno. La cordobesa, inspectora de Trabajo y Seguridad Social, continuará al frente de Empleo, un área que conoce desde dentro y que gestiona desde la llegada del PP a la Junta en 2019. Su permanencia por tercer mandato consecutivo la consolida como uno de los perfiles más estables del Ejecutivo andaluz. De hecho, es junto a Patricia del Pozo, la única consejera que ha estado en las tres legislaturas de Moreno.
Blanco es licenciada en Derecho por la Universidad de Córdoba e inspectora de trabajo desde 1993. Antes de dar el salto a la primera línea política, desarrolló buena parte de su trayectoria profesional en Málaga. En 1997 fue nombrada directora provincial del Instituto Social de la Marina, cargo que ocupó durante quince años, y en 2012 asumió la dirección de la Tesorería General de la Seguridad Social en la capital malagueña. Tres años después recibió la Cruz al Mérito Policial por su labor en la lucha contra el fraude.
Retos y medidas en estos siete años
Su perfil siempre ha sido más técnico que político. Blanco llegó al primer Gobierno de Moreno en 2019 como consejera de Empleo, Formación y Trabajo Autónomo, en plena etapa de reconstrucción de las políticas activas de empleo y de la formación profesional para el empleo y con el objetivo de «dar un giro radical» a las políticas autonómicas en este punto. En 2022 revalidó el cargo ya en el Gobierno de mayoría absoluta del PP, entonces como consejera de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo. Ahora, con el nuevo Ejecutivo nacido del pacto con Vox, vuelve a quedarse en una cartera clave para el discurso económico del presidente andaluz.
La consejera Rocío Blanco, en la anterior toma de posesión. / Manuel Murillo
Durante estos años, su gestión ha estado marcada por varios frentes, como la modernización del Servicio Andaluz de Empleo, el impulso a la Formación Profesional, las ayudas al trabajo autónomo, las políticas de intermediación laboral y la relación con empresas y agentes sociales. También destaca su papel durante la pandemia, y su lucha para paliar el impacto económico de la crisis del covid-19.
Precisamente uno de sus grandes caballos de batalla ha sido el cambio en el SAE, en el que se han invertido cerca de 14,5 millones de euros para mejorar la red de oficinas (entre ellas la de Fuente Palmera), modernizar instalaciones y avanzar en un nuevo modelo de gestión integral, con más servicios digitales y atención más personalizada para demandantes de empleo y empresas.
Conexión con Córdoba
En clave cordobesa, uno de los proyectos más vinculados a su departamento ha sido la formación ligada a la Base Logística del Ejército de Tierra. La Consejería de Empleo presentó junto al Ayuntamiento, la Diputación y CECO un proyecto singular para formar perfiles especializados para la BLET y su industria auxiliar.

Rocío Blanco junto a Juan Marín, Juanma Moreno y Jesús Aguirre en el primer gobierno de Juanma Moreno en la Junta. / A.J. GONZÁLEZ
La evolución del paro también ha reforzado el discurso de continuidad de Blanco. Andalucía cerró junio con 536.523 desempleados, el nivel más bajo desde enero de 2008, tras reducir el paro en 11.597 personas en un mes, aunque aún por encima de la media nacional.
Ese descenso, no obstante, convive con retos estructurales que siguen encima de la mesa, como el peso del paro femenino, el desempleo juvenil, la necesidad de adaptar la formación a los nuevos perfiles profesionales y la dependencia de determinados sectores estacionales.
Sin grandes gestos públicos ni un perfil especialmente mediático, Rocío Blanco ha construido su papel dentro del Gobierno andaluz desde la solvencia técnica, la continuidad y el conocimiento de la administración laboral. Moreno vuelve a confiar en ella para una de las áreas con más peso político y social.













