Pedro Sánchez ha arremetido contra el plan del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, frente al absentismo laboral al considerar que «estigmatiza» a los «trabajadores enfermos» y supone un intento de recortar derechos laborales. La propuesta del jefe de la oposición de recortar prestaciones a los trabajadores de baja no ha sorprendido a Sánchez al enmarcarla dentro de los acuerdos de gobierno entre PP y Vox con «recortes» para «cercenar derechos y poner en cuestión conquistas sociales y laborales que se han tardado muchos años en poder lograr».
«Llueve sobre mojado», ha arremetido durante una rueda de prensa tras participar en la cumbre de la OTAN celebrada este miércoles en Ankara (Turquía) para cuestionar también las matizaciones durante las últimas horas de este plan realizadas por dirigentes populares. «Todos hemos entendido muy bien lo que quería decir porque cada vez que el PP ha podido gobernar ha traído muchos recortes a los derechos laborales», concluyó tras referirse a la «contrarreforma laboral» de 2010, durante el gobierno de Mariano Rajoy tras la crisis financiera. Asimismo, cuestionó como «desafortunado equiparar bajas laborales con cáncer».
En contraposición a los «recortes» que el presidente del Gobierno asocia a los populares, recordando el plan de choque tras la crisis financiera «particularmente en sanidad, educación, dependencia, jubilaciones y derechos laborales», señaló la necesidad de consolidar el Estado de bienestar «consolidar y ampliar» derechos. «Lo que necesita España no son recortes, sino consolidación de derechos laborales», remató a modo de eslogan electoral.
Si bien el PP ha tratado de modular las palabras de su líder para pasar de referirse de “un cáncer que no podemos pagar” a un «posible fraude que se pudiera producir en ese absentismo», Sánchez y ministros del Gobierno han seguido cuestionando lo que consideran un ataque a los derechos laborales. La portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz, volvía a criticar que «el único proyecto que tiene el Partido Popular para España son los recortes» para reclamar que «la salud de los trabajadores tiene que estar en el centro”.
Durante una entrevista este mediodía en ‘TVE’, la también ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, defendió que “nos ha costado décadas alcanzar estos niveles de protección social» para acusar a Feijóo de querer «cargarse» la negociación colectiva y el diálogo social, en referencia a su intención de combatir el absentismo “con o sin acuerdo” de los agentes sociales.
Conversación «informal» con Trump
El jefe del Ejecutivo ha defendido ante los aliados que España sí está “cumpliendo con sus compromisos” de gasto en defensa «con creces», pese a rechazar elevarlo al 5% del PIB. A nivel de las capacidades fijadas por la Alianza para 2026, Sánchez ha subrayado ante los medios que España se sitúa como el séptimo de los 32 países que forman la OTAN, con un grado de cumplimiento también «superior a la media» europea, y el tercero con más efectivos desplegados en misiones exteriores. Con todo, el presidente de EEUU, Donald Trump, ha calificado a España como “aliado terrible” y asegurado que en consecuencia detendrá “completamente” el comercio bilateral.
Fuentes de Moncloa se apresuraron en minimizar la amenaza, que Trump ya lanzó el pasado mes de marzo, asegurando recibir con “tranquilidad y normalidad” sus declaraciones. Como en otras ocasiones, en el Gobierno se escudaron en que la UE “es una unión comercial en la que no puede singularizarse a ningún Estado miembro, como ha subrayado en varias ocasiones la propia Comisión”. Precisamente, desde Bruselas se respondió asegurando que «siempre garantizará que los intereses de la Unión Europea y de todos nuestros Estados miembros» para concluir que estos «están plenamente protegidos».
El propio Sánchez recalcó estas posiciones y explicó que tuvo una charla informal con Trump tras sus amenazas «sin ningún tipo de tiranteces» y «con buenas palabras y amabilidad». «Con calma y con paciencia», dijo tomarse así sus críticas.
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