Una de las preguntas más recurrentes a pie de playa estos días en el litoral de Elche es cuando van a abrir los chiringuitos, ese tipo de servicios que se echan en falta cuando no están a la vista, y más en medio de unos días de temperaturas extremas en los que parte de los bañistas agradecen hacer un parón en la arena para tomarse un refrigerio. Pues bien, esa estampa de algarabía con musiquita de fondo, mojitos y tapas tendrá que esperar al menos una semana más.
Y es que la implantación de los quioscos lleva meses de retraso, partiendo que otros años por Semana Santa ya había alguno instalado y a estas alturas todos estaban ya operativos. Este 2026 la previsión del bipartito de PP y Vox es que los nueve montajes que se esperan desde El Altet hasta La Marina lleguen de cara a la segunda quincena de julio pese a que el alcalde, Pablo Ruz, ya apuntó el 20 de junio en el acto simbólizo de izado de las banderas azules que abrirían en días y progresivamente.
Chiringuito cerrado a falta de los últimos permisos y acopio de material en Arenales del Sol este miércoles / Héctor Fuentes
Hace unas semanas, cuando comenzó oficialmente el verano, el Ejecutivo local achacó las demoras a la expiración de las concesiones adjudicadas hace tres años, y con las prórrogas agotadas, que obligaron al Ayuntamiento a sacar nuevamente a concurso los nueve lotes del litoral, un procedimiento administrativo más largo y que, exponen, ha estado condicionado por la autorización de Costas.
Autorización
Irene Ruiz, edil de Turismo, traslada que el órgano dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica no dio el visto bueno hasta finales de abril al exigir previamente al Consistorio el compromiso de ejecutar unas canalizaciones de agua para varios chiringuitos ubicados entre El Carabassí y El Altet. Una mejoras que se han implantado un año después de que el propio Ayuntamiento encargase la redacción de un proyecto técnico para analizar si es viable la conexión de luz, agua y alcantarillado con uno de estos negocios.
En cuanto a las autorizaciones para iniciar la actividad veraniega, aseguran desde el bipartito que llegaron «muy tarde» y que hasta entonces la Administración local no tenía más margen de maniobra para sacar la licitación de ocupación del dominio público marítimo-terrestre.
Tramitación
«Es un procedimiento bastante grande y los plazos públicos son los que son. No hemos podido correr más», sostiene la edil, que traslada que entre el 10 y 11 de julio se cierran todos los plazos de la tramitación tras la adjudicación. Exponen desde el departamento municipal que todos los adjudicatarios están preparados para montar en cuanto se cumplan estas fechas.

Zona acotada en la playa del Carabassí donde se implantaría un chiringuito / Héctor Fuentes
«A partir de la semana que viene empezarán a verse los chiringuitos y la previsión es que todos entren en funcionamiento sin ningún problema», asegura la concejala.
Incumplimiento
Eso sí, el Ayuntamiento reconoce que uno de los licitadores se saltó el proceso e inició el montaje de uno de los chiringuitos antes de concluir toda la tramitación administrativa, obligándole al cierre después, de ahí que desde hace días pueda verse en la playa de Arenales la instalación desmontable cerrada a cal y canto y una pérgola colocada en la arena. Como no hay carteles que indiquen la apertura del negocio hay bañistas que transitan por la zona que se cuestionan qué hace un chiringuito cerrado en pleno verano.
En otros puntos, especialmente en la playa del Carabassí, hay alguna parcela acordonada y nivelada sobre la arena para la futura ubicación de otro de estos servicios, aunque todavía sin materiales ni operarios trabajando.
La falta de servicios a pie de playa está teniendo además un efecto directo en el único chiringuito en activo por la zona, La Milla, situado en el paseo de San Bartolomé de Tirajana y que permanece abierto gran parte del año. Detectan que hay más clientes que acuden solo a comprar bebida o comida para llevar antes de regresar a la arena, una demanda que habitualmente absorberían los distintos chiringuitos repartidos por el litoral.

Vista del único chiringuito montado de la nueva concesión e inoperativo hasta que se resuelva el procecimiento / Héctor Fuentes
Esa afluencia adicional también ha forzado de alguna manera al establecimiento a compatibilizar el servicio de terraza con un creciente volumen de pedidos para llevar.
Distribución
En cuanto a la distribución que se espera con la nueva licitación comprende nueve espacios gastronómicos entre Arenales del Sol, El Carabassí, El Altet, El Pinet, La Marina y El Rebollo. Los pliegos establecen una imagen homogénea para todos los quioscos, con casetas de madera, materiales naturales y colores neutros para reducir el impacto visual sobre el litoral. También se fijan limitaciones al volumen de la música y estarán prohibidas las actuaciones en directo, según recordó ya hace semanas el Ejecutivo local.
Explotación
Las concesiones por otros tres años contemplan, además, una larga temporada de explotación. El lote de El Carabassí, el de mayor canon económico, está autorizado para funcionar desde el 15 de marzo hasta el 31 de octubre. Dos de los tres chiringuitos de Arenales del Sol y el de La Marina pueden prolongar su actividad hasta el 30 de noviembre, mientras que el resto finalizará a finales de octubre, salvo el de El Altet, cuya autorización concluye en septiembre.
Déficits
Desde Turismo quieren matizar que el retraso afecta únicamente a estos establecimientos y no al resto de servicios de temporada, defendiendo que está implementado en su totalidad el dispositivo de salvamento y socorrismo, las zonas de hamacas y sombrillas, la limpieza, el mantenimiento y los aseos públicos portátiles de alquiler que hay en algunos de los accesos a las pasarelas y que según los usuarios resultan insuficientes, de la misma forma que apuntan a que hay lavapiés que no funcionan del todo bien.
Comercios
Vicente Martínez, ilicitano que desde la década de los ochenta pasa sus veranos en Arenales del Sol, lamenta que servicios turísticos como los chiringuitos lleguen tan tarde, y enumera que se le suman otros déficits que va arrastrando la pedanía, y que son más evidentes en plena temporada alta, como la progresiva desaparición de comercio de proximidad, el cierre del último quiosco de prensa y otros establecimientos tradicionales en la zona como un estanco, así como la falta de una oferta de ocio que incentive tanto la vida vecinal como el turismo.
Este residente guarda la esperanza de que la llegada de inversiones como el supermercado, que sigue preparándose para la apertura, fomente la pernocta en la pedanía porque entiende que muchos turistas terminan optando por irse a otros lugares como El Altet o Gran Alacant donde hay más prestaciones y facilidades para moverse en coche, partiendo de que hay una parte de la población que sigue recelosa con la decisión del equipo de gobierno de convertir en un sentido único la avenida principal pese a que, según el Ayuntamiento, el objetivo era ganar seguridad ante momentos de conflicto como el paso de vehículos de grandes dimensiones como autobuses.
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