El artista plástico y performer Luis Manuel Otero Alcántara abandonó este martes una cárcel cubana cuando le que faltaban cuatro días para cumplir su condena de cinco años. Otero Alcántara, considerado por Amnistía Internacional un preso de conciencia, salió de la unidad penenitenciaria habanera en medio de un fuerte operativo de seguridad y sin información precisa sobre su liberación definitiva. La información fue confirmada por las curadoras e historiadoras del arte Yanelys Núñez y Anamely Ramos a través de las redes sociales. «Hemos confirmado con su familia que no se encuentra en su vivienda».
Otero Alcántara había ganado visibilidad como integrante del Movimiento San Isidro, un colectivo artístico que se formó ocho años atrás en La Habana en medio de fuertes discusiones entre el Gobierno de Miguel Díaz-Canel y buena parte del campo cultural. Una tentativa oficial de regular el trabajo del sector derivo en discusiones sobre la censura y otras limitaciones estatales. El artista fue arrestado en el marco del estallido social del 11 de julio de 2021 que supuso un punto de inflexión en la historia cubana contemporánea. Lo acusaron de «resistencia» a las autoridades y «ultraje» a los símbolos patrios por utilizar la bandera nacional durante una performance en 2019.
La fiscalía también lo involucró en un insólito intento de provocar el «desorden público» con el rapero Maykel Osorbo, quien se encuentra cumpliendo una condena. En abril de este año, el Tribunal Supremo Popular rechazó un recurso de hábeas corpus en su favor que había sido presentado por una organización no gubernamental alegando que la condena debía considerarse entonces cumplida al contabilizar el tiempo en prisión preventiva y las rebajas previstas por una buena conducta.
La figura de Otero Alcántara creció entre la disidencia política intelectual, especialmente por su firme postura de permanecer en la isla, aunque fuera detrás de las rejas, pese a la «oferta» que le hicieron para que marchara al exilio.
En abril publicó en The New York Times una carta titulada «¿Cuándo seré libre?». El Gobierno, sostuvo en esa oportunidad, «ha negado tener presos políticos. Pero muchos de nosotros seguimos encarcelados». Recordó entonces que en julio terminaba de cumplir su sentencia. «He oído muchos rumores dentro de la cárcel: que el Estado no me liberará, que la isla se está quedando sin comida y sin combustible, que el presidente Donald Trump va a bombardear Cuba. Aunque el gobierno de Trump ha exigido la liberación de los presos políticos de Cuba, no sé si me dejarán en libertad, ni qué pasará conmigo o con mi país».
Su caso fue una piedra en el zapato para el Gobierno cubano. El nombre de Otero Alcántara se escuchó este martes durante la sesión extraordinaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas de este martes, reclamada por La Habana para denunciar los efectos económicos y sociales del bloqueo norteamericano. El embajador de EEUU dijo que el «delito» de Otero Alcántara fue «ser artista».
Si bien la condena estaba a las puertas de finalizar, no ha dejado de llamar la atención el hecho de que horas antes Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro y negociador secreto con Estados Unidos se había mostrado favorable a liberar presos políticos para avanzar en las relaciones bilaterales.
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