La Rapa das Bestas de Sabucedo desafía el calor en un ritual único con 300 animales

La mezcla de adrenalina, emoción y tradición que cada primer fin de semana de julio envuelve Sabucedo con la celebración de la Rapa das Bestas impregnó de nuevo este sábado esta pequeña parroquia estradense. El calor sofocante, con temperaturas que llegaron a los 38 grados, no impidió disfutar de esta singular fiesta declarada de Interés Turístico Internacional y Bien de Interés Cultural (BIC) Inmaterial, aunque sí redujo con respecto a otros años la afluencia de público a un cita que suele congregar a unas 20.000 personas. Con lo que no pudo la meterorología es con la ilusión de quienes cuidan durante todo el año las yeguas y caballos en el monte y viven el ritual de la rapa como un acto de amor hacia estos animales.

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