Extravagancias

El Tour se inventó en 1903 para vender periódicos y hoy sigue con la misma cantinela solo que en vez de vender papel vende imágenes de plazas, catedrales, monumentos, paisajes y playas a todo el orbe de allá por donde pasa. En el siglo pasado las arcas de Tour se nutrían del dinero que pagaban millones de seguidores por un manojo de papeles que relataban historias épicas de ciclistas. Hoy, entre sus principales ingresos, destacan las enormes aportaciones de entes administrativos y políticos para su propio autobombo, porque la deuda no existe y si existiera ya la pagaran otros.

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