Juan Ayuso sueña con los ojos abiertos. Para él, un buen Tour sería terminar entre los cinco primeros. El ‘top’ cinco esta más caro que una consumición en los bares cercanos a la Sagrada Família. Pero él lo sabe y con esa idea parte este sábado en una contrarreloj por equipos que inaugura el Tour, que abre Barcelona al universo deportivo y que será seguida por miles de personas en las calles y avenidas de la capital catalana.
Quiso el destino llevar al conjunto Lidl-Trek a un hotel muy cercano al Circuit de Catalunya, el que ocupan, cuando hay carreras a dos o cuatro ruedas con motor, parte de la caravana del asfalto y la gasolina. Allí duerme cerca de Mathieu van der Poel y los suyos, un equipo que hasta lleva peluquería a bordo, que el cabello provoca mucho calor cuando se rueda a toda máquina.
Ayuso, como la mayoría de los corredores, estrena bici en este Tour. Y como el pequeño y selecto grupo de grandes estrellas, no descarta dormir de amarillo la noche del sábado. Números tiene. Pero no será fácil. De hecho, la última vez que circuló por Montjuïc no le fueron muy bien las cosas. Ocurrió el año pasado y perdió la Volta ante Primoz Roglic, ausente del Tour. “Aquel fue un mal día, pero no tiene por qué pasar otra vez”.
Tiene el tremendo honor de ser el ‘barcelonés’ del Tour, porque nació en la capital catalana hace 23 años porque aquí estaba trabajando su padre, de origen vallisoletano, aunque el ciclista se considera alicantino. El cariño a los colores de cierto equipo de fútbol que lleva el nombre de la ciudad es lo que más le une a Barcelona; sin más.

El equipo de Ayuso en el Circuit de Catalunya. / LIDL-TREK
Ayuso corre tranquilo. “Tiene 23 años y a veces se le presiona como si fuera un veterano”, dicen en su equipo. Es la mejor y única opción española a destacar en este Tour y el ciclista que ha preparado con esmero una contrarreloj por equipo especial, que no es una cualquiera, que estrena modalidad de puntuación en la ronda francesa y que marcará ya los primeros segundos de oro entre las estrellas de la carrera. “Habrá, por eso, más diferencias en la segunda etapa”. La subida al Castell de Montjuïc se afrontará tres veces y casca mucho a las piernas.
Ayuso se fue con los suyos al Circuit de Catalunya que despejaron de coches y motos. Sin tráfico rodado, con algunas cuestas interesantes, el recinto automovilístico era idóneo para preparar la contrarreloj del sábado. Todos en fila india y a practicar los relevos que son importantísimos en esta modalidad que afrontan los ocho corredores de la escuadra por igual.
«Rapidísima»
“Será rapidísima. En algunos tramos volaremos por Barcelona”, máquinas voladoras humanas que irán perfectamente alineadas desde el Fórum, pasando por el distrito de Sant Martí para buscar desde allí el camino hacia el Eixample y Montjuïc. “Nosotros iremos todos juntos y hasta Montjuïc no habrá espacio para sorpresas”. Todos montarán las bicicletas de contrarreloj que son muy aerodinámicas, pero más pesadas que las que se usan habitualmente en las etapas de ruta.
Ayuso lo tiene claro, al igual que oponentes de enorme calidad como Tadej Pogacar, Jonas Vingegaard, Remco Evenepoel y Paul Seixas. Los líderes tendrán que actuar en los 800 metros finales al 7% que conduce hasta las puertas del estadio Lluís Companys. No vale esconderse, porque no es como antes.
En 2023, al Tour, que también es el propietario de la París-Niza, se le ocurrió probar un nuevo método a la hora de tomar los tiempos en las contrarrelojes por equipos. Como era idea de los dueños de la ronda francesa, la Unión Ciclista Internacional (UCI) no se opuso. Hasta entonces en etapas como la que estrena el Tour en Barcelona los ciclistas del equipo iban todos juntos y el que marcaba el tiempo tanto para ganar la etapa como para puntuar en la general era el quinto del grupo.

Las bicis que llevarán Ayuso y sus compañeros durante el Tour. / S.L-E.
Así que estrellas como Ayuso o Pogacar se resguardaban entre sus compañeros y permitían que uno de sus gregarios fuera el primero en cruzar la meta y si era la etapa inaugural que obtuviera el premio de vestirse de amarillo.
Pues ahora va a ser que no. Ayuso lo tiene claro. Ahora este tipo de etapas han dejado de ser aburridas, aunque los más puritanos y conservadores, siempre hay gusto para todos, se oponen porque consideran que rompe la dinámica de las contrarrelojes por equipos y que en el fondo es una cita individual encubierta.
La diferencia
En Barcelona arrancará Ayuso y lo hará en compañía de su compañero danés Mattias Skjelmose, el número dos del Lidl Trek, con mánager catalán y exvelocista de postín, Àngel Edo, de Gavà, por donde también pasa el Tour este domingo. “Allí serán las piernas las que determinarán quién está más fuerte de los dos, porque somos un equipo”. Ayuso, con o sin Skjelmose, cruzará la meta como si fuera un contrarrelojista individual e igual harán Pogacar (con o sin el mexicano Isaac del Toro), Remco Evenepoel (con o sin el alemán Florian Lipowitz), Jonas Vingegaard o el joven francés Paul Seixas.
Esta es la diferencia. “Para nosotros, con bicis de contrarreloj, las cuestas de Montjuïc no deben plantearnos mucho problema”, añade Ayuso, que pasará a casi 40 por hora por rampas que se atraviesan a todos los cicloturistas de su Barcelona natal. A las 17.05 horas comienza la fiesta con la actuación en primer lugar del conjunto navarro del Caja Rural, que retorna al Tour cuatro décadas después de su última participación.
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