Con la llegada del verano y las altas temperaturas, hay un clásico que nunca falla en los hogares, la playa y las salidas al campo: las picaduras de insectos. Este año, además, la primavera especialmente lluviosa y el intenso calor de las últimas semanas amenazan con hacer que la temporada de mosquitos y avispas sea más intensa de lo habitual.
Pero ¿sabemos cómo distinguir una reacción normal de una alergia grave? ¿Funcionan realmente los remedios de la abuela, como el barro o el vinagre? ¿Cuándo hay que acudir a urgencias? A estas y otras dudas responde la doctora Gema Mínguez Martín, alergóloga del Hospital Universitario HM Torrelodones, quien explica que, aunque la mayoría de las picaduras son leves y solo producen una reacción local, es fundamental «saber identificar los síntomas que pueden indicar una reacción alérgica grave y actuar con rapidez».
Los mosquitos, los más frecuentes
Las picaduras más habituales durante el verano son las de mosquito. Lo normal es que provoquen picor, enrojecimiento e inflamación localizada, molestias que, aunque incómodas, rara vez representan un problema desde el punto de vista alergológico.
Distinto es el caso de las abejas y las avispas, que son las más temidas. Sus picaduras suelen ser más dolorosas y producen reacciones locales más intensas debido al veneno que inoculan. Además, «son las que pueden dar lugar a complicaciones importantes cuando la persona es alérgica a estos venenos».
Las abejas son intimidatorias para muchas personas que temen sus picaduras. / ShutterStock
¿Cómo distinguir una reacción normal de una alergia?
Una reacción local, incluso aunque sea llamativa, «no significa necesariamente que exista alergia». El enrojecimiento, la hinchazón o el dolor limitados a la zona de la picadura son la respuesta habitual del organismo.
La sospecha de una reacción alérgica aparece cuando los síntomas van más allá del lugar donde ha picado el insecto. Entre las señales de alarma se encuentran la urticaria generalizada, la hinchazón de labios, lengua, garganta o de otras zonas alejadas de la picadura, la dificultad para respirar, la tos o la afonía repentina, los vómitos, el mareo, las palpitaciones o incluso la pérdida de conocimiento.
¿Cuándo hay que acudir a urgencias?
Los especialistas recomiendan acudir de inmediato a un servicio de urgencias si aparece cualquiera de estos síntomas, ya que pueden indicar una reacción alérgica grave o una anafilaxia.
También conviene buscar atención médica cuando la picadura afecta a zonas especialmente delicadas, como la lengua, los labios o el cuello, aunque la reacción sea únicamente local, debido al riesgo de compromiso de la vía aérea.
Otro motivo para acudir a urgencias es haber sufrido múltiples picaduras simultáneamente o que la inflamación local aumente de forma importante o presente signos de infección, como fiebre, pus o un empeoramiento progresivo. Las personas que ya saben que son alérgicas al veneno de abejas o avispas deben acudir siempre a urgencias y portar adrenalina autoinyectable.
Una gran hinchazón no siempre significa alergia
Es una de las dudas más frecuentes. Una reacción local muy intensa o muy extensa no implica que exista alergia ni que esa persona tenga más probabilidades de desarrollarla en el futuro.
Aunque requiere tratamiento porque puede resultar muy molesta, este tipo de reacción no debe confundirse con una reacción alérgica sistémica.
¿Qué hacer en casa?
Cuando la reacción es leve y se limita al lugar de la picadura, las medidas más eficaces son sencillas: lavar la zona con agua y jabón, aplicar frío local mediante una compresa fría o hielo envuelto en un paño -nunca directamente sobre la piel- y, si el picor es intenso, tomar un antihistamínico por vía oral siguiendo las recomendaciones de un profesional sanitario.

Ejemplar de avispa velutina. / EFE / Mariam A. Montesinos
¿Por qué las picaduras de avispa duelen tanto?
El intenso dolor se debe a que el veneno contiene sustancias irritantes e inflamatorias que lesionan los tejidos y estimulan las terminaciones nerviosas. La intensidad del dolor también depende de la cantidad de veneno inoculada, de la zona del cuerpo afectada y de la sensibilidad de cada persona.
Los remedios de la abuela, bajo sospecha
Aplicar barro, vinagre, una moneda o distintos productos caseros sigue siendo una práctica muy extendida. Sin embargo, la Dra. Mínguez recuerda que ninguno de estos remedios cuenta con evidencia científica que demuestre su eficacia. El frío sí ayuda a disminuir la inflamación, pero debe aplicarse mediante una compresa fría o hielo protegido, nunca directamente sobre la piel.
Lo que nunca debe hacerse
Además de evitar los remedios caseros, conviene no manipular la picadura. No debe exprimirse la zona para intentar sacar el veneno ni rascarse, ya que el rascado rompe la barrera cutánea, facilita la entrada de bacterias y perpetúa el círculo de picor-rascado.
En el caso de las picaduras de abeja, sí es importante «retirar el aguijón cuanto antes, pero nunca utilizando pinzas ni apretándolo con las uñas, porque eso puede introducir más veneno». Lo recomendable es deslizar suavemente el borde de una tarjeta rígida o utilizar una uña limpia para rasparlo y, posteriormente, lavar la zona con agua y jabón.
Si tras una picadura existe sospecha de alergia, el diagnóstico debe confirmarlo un alergólogo. En estos casos, además del tratamiento de urgencia cuando sea necesario, muchos pacientes pueden beneficiarse de la inmunoterapia con veneno, un tratamiento capaz de prevenir futuras reacciones graves y que logra resultados muy eficaces en la mayoría de los casos.
Fuente: La Nueva España













