Hay averías que hacen ruido, luces que se encienden en el salpicadero y problemas que obligan a parar. Pero también hay fallos mucho más discretos que afectan al coche día tras día sin llamar la atención. Uno de los más habituales tiene que ver con el consumo de combustible: el vehículo gasta más, pero el conductor no siempre sabe por qué.
La explicación suele estar en pequeños descuidos de mantenimiento o uso: presión incorrecta de los neumáticos, filtros en mal estado, carga innecesaria en el maletero o elementos exteriores como la baca cuando ya no se está utilizando.
La presión de los neumáticos, clave
Uno de los errores más frecuentes es circular con los neumáticos por debajo de la presión recomendada. Cuando la rueda está baja, aumenta la resistencia a la rodadura y el motor necesita hacer más esfuerzo para mover el coche.
La consecuencia es doble: el vehículo puede consumir más combustible y, además, los neumáticos se desgastan peor. Por eso conviene revisar la presión de forma periódica, siempre con las ruedas en frío y siguiendo las indicaciones del fabricante, que suelen aparecer en el manual del coche, en la tapa del depósito o en el marco de la puerta.
Filtros sucios y motor menos eficiente
Otro punto que puede pasar desapercibido es el estado de los filtros, especialmente el del aire. Si está sucio u obstruido, el motor no respira igual y trabaja de forma menos eficiente.
No siempre se nota de golpe, pero el coche puede perder respuesta, consumir más y funcionar con menor suavidad. Revisar los filtros en los intervalos marcados por el fabricante ayuda a evitar ese gasto extra y reduce el riesgo de que un mantenimiento barato acabe derivando en un problema mayor.
Cosas que hacen que tu coche consuma más combustible y que puedes evitar. / INFORMACIÓN
El peso que viaja todos los días contigo
También influye algo tan simple como llevar el coche cargado sin necesidad. Herramientas, bolsas, cajas, material deportivo o cualquier objeto que se queda semanas en el maletero añaden peso y obligan al vehículo a mover más masa en cada trayecto.
La diferencia puede parecer pequeña, pero en desplazamientos diarios y durante meses acaba notándose. Vaciar el maletero de objetos innecesarios es una de las formas más sencillas de mejorar la eficiencia sin tocar el motor.
La baca también consume aunque vaya vacía
La baca, los portaequipajes o cofres de techo son muy útiles para viajar, pero no deberían quedarse instalados todo el año si no se usan. Aunque vayan vacíos, alteran la aerodinámica del coche y aumentan la resistencia al aire, especialmente en carretera.
Ese esfuerzo adicional se traduce en más consumo. Retirar estos accesorios cuando ya no hacen falta es un gesto rápido que puede ayudar a ahorrar combustible, sobre todo en trayectos largos o a velocidades sostenidas.
Pequeños gestos que evitan gastar de más
No se trata de obsesionarse con cada litro, sino de evitar hábitos que penalizan el consumo sin aportar nada. Revisar la presión, mantener los filtros al día, no circular con carga innecesaria y quitar la baca cuando no se use son medidas sencillas, baratas y eficaces.
El coche puede seguir funcionando aparentemente bien, pero estos detalles marcan la diferencia entre un vehículo eficiente y otro que gasta más de la cuenta sin que el conductor se dé cuenta.














