La represión franquista no terminó en las cárceles, los paredones de fusilamiento o el exilio. También se infiltró en la vida cotidiana, en la sexualidad, en la maternidad y en la libertad de miles de mujeres mediante un entramado institucional diseñado para imponer un único modelo de feminidad. Uno de sus principales instrumentos fue el Patronato de Protección a la Mujer, una institución creada en 1941 que, bajo la apariencia de proteger a las jóvenes, ejerció durante más de cuatro décadas un férreo control sobre sus vidas y cuya desaparición no llegó hasta 1985, una década después de la muerte de Franco.
Esa historia, apenas conocida por el gran público, es la que recupera la historiadora Carmen Guillén Lorente en Redimir y adoctrinar. El Patronato de Protección a la Mujer (1941-1985), publicado por Editorial Crítica. Fruto de años de investigación y de la primera tesis doctoral dedicada íntegramente a esta institución, el libro arroja luz sobre uno de los mecanismos más duraderos y menos estudiados de la represión franquista contra las mujeres.
Lejos de ser un organismo asistencial, el Patronato funcionó como una auténtica policía moral. Bajo el pretexto de proteger a las jóvenes «en riesgo», podía intervenir sobre adolescentes consideradas rebeldes, huérfanas, embarazadas fuera del matrimonio, pobres o simplemente sospechosas de apartarse del modelo femenino que imponía el nacionalcatolicismo. En muchos casos bastaba una denuncia de un familiar, un sacerdote o un agente de la autoridad para iniciar un proceso de internamiento.
Uno de los mayores aciertos del libro consiste en demostrar que el Patronato no ocupó un lugar marginal dentro del aparato franquista, sino que formó parte de una estrategia de control social perfectamente articulada. A partir de una amplia investigación en archivos y de numerosos testimonios, Guillén reconstruye el funcionamiento de los centros gestionados por congregaciones religiosas, donde el aislamiento, la disciplina, el trabajo obligatorio, la vigilancia permanente y el adoctrinamiento religioso constituían las principales herramientas para «redimir» a unas jóvenes calificadas como moralmente desviadas.
La autora muestra además cómo el Patronato actuó gracias a la estrecha colaboración entre el Estado, la Iglesia, la policía, los tribunales y diversas órdenes religiosas. Una alianza institucional que convirtió el control sobre el cuerpo, la sexualidad y el comportamiento femenino en una auténtica política pública sostenida durante más de cuarenta años.
Continuidad en democracia
Especialmente revelador resulta el análisis de su continuidad durante la Transición. Mientras España avanzaba hacia la democracia y estrenaba una nueva Constitución, miles de jóvenes seguían siendo internadas en centros donde permanecían vigentes prácticas heredadas directamente del franquismo. La institución no desaparecería oficialmente hasta 1985, convirtiéndose en uno de los últimos vestigios del aparato represivo de la dictadura.
Más allá de su indudable rigor académico, Redimir y adoctrinar recupera las voces de miles de mujeres condenadas durante décadas al silencio. La obra demuestra que la violencia franquista no se expresó únicamente mediante ejecuciones, cárceles o consejos de guerra. También adoptó formas más silenciosas, pero igualmente devastadoras, a través del control de la moral, la educación, la sexualidad, la maternidad y la autonomía femenina.
El resultado es una investigación llamada a convertirse en una obra de referencia sobre uno de los capítulos menos conocidos del franquismo. Carmen Guillén no solo reconstruye el funcionamiento del Patronato de Protección a la Mujer; explica cómo una dictadura convirtió el control de las mujeres en una cuestión de Estado y cómo muchos de esos mecanismos sobrevivieron durante años al propio régimen.
La primera gran investigación sobre el Patronato
Nacida en Mazarrón (Murcia) en 1988, Carmen Guillén Lorente es doctora en Historia Contemporánea y profesora del Área de Historia de la Ciencia en la Facultad de Medicina de Albacete de la Universidad de Castilla-La Mancha. Sus investigaciones se centran en la historia de la medicina, la sexualidad y las políticas de control ejercidas sobre las mujeres en la España contemporánea.
Es autora de la primera tesis doctoral dedicada al Patronato de Protección a la Mujer, distinguida en 2021 con el Premio a la Mejor Tesis Doctoral en materia de violencia de género. Además de su labor investigadora, desarrolla una intensa actividad divulgativa y participa habitualmente en programas de RTVE como El condensador de Fluzo y La aventura del saber, contribuyendo a acercar la historia contemporánea al gran público.
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