el fin del aislamiento de las enfermedades raras

En las facultades de medicina se enseña un mantra de prudencia: “Si oyes galopar, piensa en caballos, no en cebras”. Es una invitación a buscar lo común antes que lo exótico. Si un paciente llega con fiebre y tos, la lógica dicta pensar en una gripe y no en una patología tropical de un valle perdido. Sin embargo, el problema es que las cebras existen.

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