hay más muertes por frío en España

  1. El invierno sigue siendo más letal
  2. El calor deja miles de víctimas cada verano
  3. El frío mata de forma más silenciosa
  4. Las personas mayores concentran el mayor riesgo

Los datos oficiales consultados por Confidencial Digital muestran una realidad poco conocida: el frío provoca más muertes en España que el calor.

Mientras que el mes con más fallecimientos atribuidos a las altas temperaturas fue agosto de 2025, con 2.184 muertes, enero de 2026 registró un exceso de mortalidad de 4.160 fallecimientos, según los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) y del Ministerio de Sanidad.

España atraviesa desde el pasado domingo 21 de junio la primera ola de calor de este verano. El episodio ya ha dejado al menos 108 fallecidos por causas atribuibles a las altas temperaturas.

El domingo se contabilizaron ocho muertes relacionadas con el calor, una cifra que se elevó a 34 el lunes y que alcanzó las 66 el martes, de acuerdo con los registros del Instituto de Salud Carlos III.

La situación ha obligado a activar avisos por temperaturas extremas en buena parte del país. Este miércoles, 14 comunidades autónomas permanecen en alerta por calor, con País Vasco y Cantabria en nivel rojo por peligro extraordinario.

El invierno sigue siendo más letal

Pese al impacto mediático que generan las olas de calor, los propios documentos del Ministerio de Sanidad advierten de que la mortalidad invernal continúa siendo superior a la estival, incluso en un contexto de calentamiento global.

Así lo recoge el Plan Nacional de actuaciones preventivas por bajas temperaturas 2025-2026, elaborado por el Ministerio de Sanidad, donde se señala que la vulnerabilidad de la población frente al frío extremo sigue siendo mayor que frente al calor extremo.

Los datos de MoMo correspondientes al periodo comprendido entre junio de 2025 y junio de 2026 reflejan claramente esa tendencia.

El pico más elevado de exceso de mortalidad se produjo en enero de este año, cuando se registraron 47.098 fallecimientos frente a los 42.938 esperados, lo que supone un exceso de 4.160 muertes.

Diciembre de 2025 también presentó cifras especialmente elevadas, con un exceso de mortalidad de 2.563 fallecimientos respecto a los valores esperados.

El calor deja miles de víctimas cada verano

Eso no significa que las altas temperaturas no tengan consecuencias graves sobre la salud.

De hecho, agosto de 2025 fue el mes con mayor número de muertes atribuidas directamente al calor, con 2.184 fallecimientos, mientras que julio registró otras 1.060 muertes relacionadas con las altas temperaturas.

Los expertos explican que el calor provoca efectos más inmediatos y visibles.

Las deshidrataciones, golpes de calor y descompensaciones derivadas de las temperaturas extremas generan incrementos rápidos de mortalidad que coinciden con los episodios de calor intenso.

Por ese motivo, las olas de calor suelen tener una gran repercusión mediática y una estrecha vigilancia por parte de las administraciones sanitarias.

El frío mata de forma más silenciosa

La diferencia radica en que los efectos del frío suelen ser más difusos y prolongados en el tiempo.

El propio Ministerio de Sanidad explica que las bajas temperaturas agravan enfermedades cardiovasculares y respiratorias, favorecen infecciones como la gripe y el neumococo y aumentan el riesgo de complicaciones en personas vulnerables.

Además, el frío también incrementa la incidencia de accidentes de tráfico, caídas por hielo e intoxicaciones relacionadas con sistemas de calefacción defectuosos.

Por ello, muchas de las muertes asociadas a las bajas temperaturas no aparecen identificadas de forma directa como consecuencia del frío, aunque este actúe como factor desencadenante o agravante.

Sanidad subraya que los episodios de frío extremo producen un primer aumento de la mortalidad durante la semana posterior al episodio y un segundo repunte entre los siete y los catorce días siguientes.

Las personas mayores concentran el mayor riesgo

El Ministerio considera especialmente vulnerables a las personas mayores de 65 años, pacientes con enfermedades cardiovasculares o respiratorias, personas con movilidad reducida y quienes sufren pobreza energética.

En este último grupo se encuentran hogares incapaces de mantener una temperatura adecuada durante los meses más fríos del año debido al elevado coste de la energía.

Según el documento oficial, la mortalidad asociada al frío extremo alcanzó unas 1.050 muertes anuales en España en los estudios realizados por el Instituto de Salud Carlos III.

Además, el riesgo de mortalidad puede aumentar entre un 9,1% y un 13,8% por cada grado que la temperatura desciende por debajo de los umbrales considerados peligrosos para la salud.

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