La Base Príncipe, actual sede de la Brigada Almogávares VI de Paracaidistas, acogió el XIX Encuentro de Veteranos Paracaidistas, una convocatoria que reunió a antiguos integrantes de la unidad llegados desde distintos puntos de España.
La jornada estuvo presidida por el General de Brigada Jefe de la Brigada Almogávares VI de Paracaidistas, Pedro L. Gutiérrez. También participaron representantes institucionales, entre ellos la concejala de Alcalá de Henares Orlena de Miguel, en representación de una ciudad estrechamente vinculada a la historia de la BRIPAC.
Durante décadas, Alcalá de Henares fue el principal hogar de esta unidad de élite del Ejército de Tierra. Aunque actualmente el acuartelamiento se encuentra en Paracuellos de Jarama, el vínculo emocional entre la brigada y la ciudad complutense continúa muy presente entre quienes formaron parte de ella.
Una jornada repleta de actividades
Los asistentes pudieron disfrutar de un completo programa diseñado para todas las edades. El encuentro comenzó con la tradicional diana floreada y el acto de izado de bandera, dos momentos cargados de simbolismo dentro de la cultura militar.
A lo largo del día también se celebraron exhibiciones de distintas unidades y equipos especializados. Los visitantes tuvieron la oportunidad de conocer de cerca algunos de los medios tecnológicos que emplea actualmente el Ejército, incluidos sistemas no tripulados y drones incorporados en los últimos años.
Las actividades de ocio permitieron además acercar la realidad de la brigada a familiares y visitantes, favoreciendo un ambiente de convivencia entre militares en activo, veteranos y nuevas generaciones.
La Parada Militar y el salto que centró todas las miradas
Uno de los momentos más esperados llegó con la tradicional Parada Militar, una ceremonia que volvió a demostrar la disciplina y preparación de las unidades participantes.
Junto a ella, el lanzamiento paracaidista en apertura manual se convirtió en uno de los grandes atractivos del encuentro. Decenas de asistentes siguieron con atención una demostración que recordó la esencia operativa de una unidad cuya identidad está ligada al salto desde aeronaves y a la capacidad de intervención rápida.
La exhibición despertó una enorme emoción entre muchos veteranos, que volvieron a contemplar una de las imágenes más representativas de su etapa militar. Para numerosos asistentes, estos ejercicios simbolizan décadas de sacrificio, preparación y compañerismo.
El valor de una tradición que sigue creciendo
Más allá del carácter festivo, el encuentro tiene una dimensión especialmente significativa para quienes vistieron la boina negra. La reunión anual se ha consolidado como un espacio donde antiguos compañeros pueden volver a encontrarse después de años sin verse.
Las conversaciones, los recuerdos compartidos y las anécdotas recuperadas forman parte esencial de una cita que trasciende el calendario militar para convertirse en una auténtica celebración de la memoria colectiva de la unidad.
Muchos asistentes acuden acompañados de hijos y nietos, permitiendo que las nuevas generaciones conozcan de primera mano la historia y los valores que han definido a la brigada desde su creación.
Un vínculo que permanece más allá del servicio activo
La BRIPAC ocupa un lugar singular dentro de las Fuerzas Armadas españolas. Su exigente formación y el fuerte espíritu de cuerpo que caracteriza a sus integrantes han contribuido a crear una identidad muy reconocible entre quienes han pasado por sus filas.
Precisamente por ello, encuentros como el celebrado en Paracuellos de Jarama mantienen una enorme capacidad de convocatoria. Los veteranos encuentran en estas jornadas una oportunidad para rendir homenaje a antiguos compañeros y recordar experiencias que marcaron sus vidas.
La presencia de familiares también refuerza el carácter integrador del evento. Muchos de ellos han convivido durante años con las exigencias propias de la vida militar y forman parte de una comunidad que comparte recuerdos, sacrificios y logros.
El significado de la boina negra
La boina negra representa uno de los símbolos más reconocibles de los paracaidistas españoles. Para quienes la portaron durante su servicio, constituye mucho más que una prenda identificativa.
Ese sentimiento quedó patente durante toda la jornada. Los abrazos entre antiguos compañeros, las fotografías compartidas y los homenajes a quienes ya no están reflejaron la profundidad de unos vínculos que permanecen intactos con el paso de los años.
Las autoridades militares destacan habitualmente que ser paracaidista no se limita a una etapa profesional concreta. La experiencia deja una huella permanente que continúa presente mucho tiempo después de abandonar el servicio activo.
| Actos destacados | Contenido |
|---|---|
| Izado de bandera | Inicio oficial del encuentro |
| Parada Militar | Participación de unidades de la brigada |
| Lanzamiento paracaidista | Demostración en apertura manual |
| Exhibiciones | Equipos, materiales y drones militares |
| Actividades familiares | Convivencia entre generaciones |
El XIX Encuentro de Veteranos Paracaidistas volvió a demostrar que la BRIPAC mantiene intacta su capacidad para reunir a quienes compartieron cielo, esfuerzo y compromiso. La Base Príncipe se convirtió una vez más en el escenario donde pasado y presente se unieron para recordar que, para miles de militares, ser paracaidista sigue siendo mucho más que una profesión: una auténtica forma de vida.













