Cuatro años después de que un arquitecto firmase el proyecto, el Concello de A Coruña hará justicia a los restos arqueológicos situados junto a la Fundación Luis Seoane y el Museo Militar, donde se encontraba el antiguo convento de San Francisco, un edificio medieval que hospedó a Alfonso IX, Carlos I, Felipe II o Cosme III de Médicis, y que sufrió daños por el ataque de Drake. La junta de gobierno aprobará este miércoles sacar a concurso por cerca de 169.000 euros un proyecto para mejorar los restos, con financiación del Estado. Los trabajos incluirán la implementación de nuevos paneles interpretativos y una senda de piedra, así como mejoras en la iglesia de la Orden Tercera y el Museo Militar.
En origen, el proyecto fue firmado en 2022, pero la Dirección Xeral do Patrimonio Cultural emitió un informe desfavorable y hubo que realizar una adenda. El Concello también esperó hasta recibir la subvención de dos millones de euros de una ayuda directa del Estado para realizar mejoras en la Ciudad Vieja. El proyecto incluye un pavimento de losa de piedra junto a la Fundación Luis Seoane y acondicionar un camino de acceso al yacimiento, dando entrada por una puerta cerrada que lleva a la plaza Carlos I.
Limpieza de los restos de la nave central
También se mejorará el cierre perimetral y se limpiará la cantería histórica de la fachada de la Orden Tercera y la medianera del Museo Militar que limita con el yacimiento, así como las piedras que aún se conservan de la nave central del antiguo convento. La coronación del muro que une el torreón de la iglesia de la Orden Tercera y el museo se consolidará.
En la medianera del Museo Militar se sustituirá el enrejado de las ventanas, y se realizará una iluminación «más adecuada y discreta», con luminarias de baja altura. Se implantarán nuevos paneles interpretativos, y se sustituirá la barandilla próxima a la Luis Seoane, «cuya geometría ya no tiene sentido, dado que los árboles que envolvía ya no existen». En un principio iban a ser cinco, pero, tras las reservas de la Xunta, se reducen a tres.
Hospedaje de «personajes ilustres»
La fundación del convento de San Francisco, señala el proyecto, está relacionada con la evolución de la ciudad en la Edad Media, que fue reconocida como tal en 1208. La primera referencia al convento es de 1262, estaba situado «en las cercanías de las puertas y zonas de paso de la ciudad» y tuvo una «gran popularidad», recibiendo abundantes donaciones. En su origen estaba fuera de las murallas, que se ampliaron en el siglo XV. Según indica el informe del arquitecto, «es probable que existiera un postigo que daba acceso al convento» algo que, argumenta, prueba su importancia socioeconómica. Otra prueba de su importancia son los «muchos personajes ilustres» que se hospedaron en él: Felipe II, que se alojó en el inmueble en dos ocasiones, financió una remodelación de la iglesia.
El convento se remodeló por los daños sufridos por el fuego tras el ataque de Drake, y otra vez después del estallido del polvorín de San Carlos en 1651. Poco después, en 1680, los hermanos de la Orden Tercera se trasladaron a la parte alta de la Ciudad Vieja. Los terrenos del antiguo convento serían expropiados y sus huertas se convirtieron en cementerio tras las fiebres tifoideas de 1809, y el edificio sería convertido en cárcel del Ministerio de Guerra hasta 1879. Ya en ruinas, se subastó. Fue almacén de maderas y fábrica de sombreros. Con la Guerra Civil, fue expropiado por los militares: sus naves y ábside se convirtieron en almacén de chatarra y forjas. Del conjunto conventual, indica el arquitecto, ya solo quedan en pie la capilla de la Orden Tercera y la torre campanario.














