Hay símbolos que trascienden el paso del tiempo y terminan convirtiéndose en auténticas leyendas. En el mundo del automóvil existen pocos emblemas tan reconocibles como el Tridente de Maserati, una insignia que durante un siglo ha representado velocidad, exclusividad, elegancia italiana y pasión por la competición. Ahora, la firma de Módena se prepara para celebrar uno de los aniversarios más importantes de su historia: los 100 años de un logotipo que ha acompañado algunos de los deportivos más admirados del planeta.
El año 2026 marcará una doble efeméride para Maserati. Por un lado, el centenario de la creación oficial del Tridente y, por otro, los cien años de la primera victoria deportiva de la marca, lograda en la legendaria Targa Florio de 1926. Fue precisamente en aquella carrera donde el símbolo apareció por primera vez sobre la carrocería del histórico Tipo 26 pilotado por Alfieri Maserati.
Aquella jornada del 25 de abril de 1926 cambiaría para siempre el destino de la compañía. El Tipo 26 consiguió la victoria en su categoría de 1.500 cc y terminó octavo en la clasificación absoluta, un resultado extraordinario para una marca que daba sus primeros pasos en el automovilismo. Desde entonces, competición y Tridente han sido conceptos inseparables.
Un siglo de historia resumido en tres puntas
La celebración llevará por lema «100 Years of the Trident», una campaña internacional que pone especial énfasis en la palabra «Ride», destacada dentro del mensaje como una referencia directa a la experiencia de conducción deportiva y refinada que siempre ha caracterizado a los vehículos de la marca italiana.
Durante todo 2026, Maserati convertirá cada uno de sus eventos internacionales en un homenaje a este aniversario. Concursos de elegancia, presentaciones de producto, encuentros para clientes, exhibiciones históricas y actividades culturales servirán para recordar la trayectoria de una marca que ha sabido combinar lujo y prestaciones como pocas.
La relevancia del Tridente va mucho más allá del automóvil. Su valor como símbolo del diseño y la industria italiana ha sido reconocido incluso por el Ministerio de Empresas y Made in Italy, que ha emitido un sello postal conmemorativo dedicado al centenario del emblema.
De una fuente de Bolonia a los circuitos más prestigiosos del mundo
La historia del Tridente comienza realmente en 1925. Mario Maserati, único hermano de la familia que no trabajaba directamente en el desarrollo de automóviles, recibió el encargo de diseñar un símbolo para la joven compañía.
La inspiración surgió a pocos metros del primer taller de Maserati. La majestuosa Fuente de Neptuno de Bolonia, uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad, se convirtió en el punto de partida para crear una imagen que debía transmitir fuerza, poder y prestigio.
El resultado fue un diseño sencillo pero extraordinariamente efectivo. El Tridente debutó oficialmente en competición en 1926 y rápidamente empezó a asociarse con el éxito deportivo.
A partir de ese momento llegaron algunos de los capítulos más brillantes de la historia de Maserati. La marca conquistó cuatro Targa Florio consecutivas entre 1937 y 1940, logró dos victorias seguidas en las 500 Millas de Indianápolis en 1939 y 1940 y alcanzó la cima del automovilismo mundial con el Campeonato del Mundo de Fórmula 1 de 1957 gracias al inolvidable Juan Manuel Fangio y su Maserati 250F.
Décadas más tarde, el espectacular MC12 devolvería a la compañía a lo más alto de las carreras GT. Entre 2005 y 2010 el modelo acumuló seis campeonatos internacionales FIA GT, convirtiéndose en uno de los coches de competición más exitosos de su generación.
Más recientemente, el Maserati GT2 ha recuperado el protagonismo de la marca en los campeonatos de resistencia y turismos de alto nivel, demostrando que el vínculo entre Maserati y las carreras sigue plenamente vigente.

Así ha evolucionado el Tridente durante 100 años
Aunque el concepto original apenas ha cambiado, el logotipo ha experimentado varias transformaciones a lo largo de un siglo.
La primera versión utilizada en el Tipo 26 presentaba un diseño rectangular con el Tridente oscuro sobre fondo claro. Sin embargo, apenas unos años después adoptó la característica forma ovalada que terminaría convirtiéndose en uno de los símbolos más reconocibles del sector.
Los colores rojo y azul, inspirados en la ciudad de Bolonia, acompañaron al emblema durante décadas. Más tarde llegaron versiones con acabados dorados, reinterpretaciones de estilo y ajustes de proporciones que permitieron mantener el diseño actualizado sin perder su esencia.
La evolución más importante llegó en 2020 con el lanzamiento del MC20. Maserati inauguró una nueva etapa estética simplificando el logotipo y apostando por una imagen más minimalista y contemporánea. El rojo desapareció, el óvalo ganó protagonismo visual y el característico azul Maserati pasó a convertirse en el elemento principal de la identidad corporativa.
Una campaña que une pasado y futuro
Para celebrar este aniversario histórico, Maserati ha lanzado una ambiciosa campaña audiovisual que conecta los modelos más emblemáticos de su pasado con los deportivos que representan su presente y futuro.
El vídeo reúne al pionero Tipo 26, al icónico Ghibli clásico y al exitoso MC12 junto a tres modelos actuales: GranTurismo Trofeo, Grecale Trofeo y el radical MCXtrema.
La narrativa muestra a los vehículos históricos abandonando el pit lane de la Targa Florio para encontrarse con sus herederos modernos en un escenario futurista. La secuencia culmina con los seis automóviles trazando sobre el terreno la silueta de un gigantesco Tridente visible desde el aire.
Uno de los aspectos más llamativos de la producción es la utilización de inteligencia artificial para recrear la voz de Maria Teresa De Filippis, la primera mujer que logró clasificarse para un Gran Premio de Fórmula 1. La piloto italiana compitió precisamente al volante de un Maserati 250F en el Gran Premio de Bélgica de 1958.

Un sello postal para inmortalizar un icono italiano
La celebración del centenario ha trascendido incluso el universo del automóvil. El Gobierno italiano ha querido rendir homenaje al Tridente mediante un sello conmemorativo presentado en Roma dentro de la serie dedicada a las excelencias del sistema productivo italiano.
Diseñado por el Centro Stile Maserati y desarrollado junto al Istituto Poligrafico e Zecca dello Stato, el sello combina elementos históricos y contemporáneos para reflejar la evolución del símbolo durante sus cien años de existencia.
Un reconocimiento institucional que confirma algo que los aficionados al motor saben desde hace décadas: el Tridente no es únicamente el logotipo de una marca. Es uno de los grandes iconos de la historia del automóvil y una de las imágenes más poderosas del Made in Italy en todo el mundo.














