Alemania y Francia han decidido no seguir adelante con el proyectado avión de combate europeo (FCAS, por sus siglas en inglés) ante la imposibilidad de que las dos principales empresas implicadas, Dassault y Airbus, logren ponerse de acuerdo. Según informaciones coincidentes entre el semanario Der Spiegel, la televisión pública ARD y la agencia Reuters, que citan fuentes gubernamentales alemanas, el canciller Friedrich Merz y el presidente Emmanuel Macron han llegado a la conclusión de que las diferencias entre ambos consorcios son insuperables.
La construcción del caza europeo de sexta generación FCAS (siglas de Future Combat Air System), valorado en miles de millones de euros y en cuya construcción estaban implicados Alemania, Francia y España, había quedado pendiente de una decisión política, que había sido reiteradamente aplazada por los desacuerdos empresariales.
Este disenso afecta al que era un proyecto estrella para la estrategia defensiva europea y además ha venido enturbiando el de por sí ranqueante eje franco-alemán. Ya con Olaf Scholz en la cancillería, las relaciones bilaterales del llamado motor europeo entraron en un punto muerto. Merz se ha esforzado en reactivarlo desde su llegada al poder, en 2025, aunque sin demasiada fortuna.
El FCAS arrancó en 2017, aún con la conservadora Angela Merkel en el poder. Se planteaba como la pieza fundamental de una estructura defensiva de gran espectro, ya que además del caza incluiría un sistema de drones interconectados. Se encuadró en los propósitos y necesidad europeos de independizarse frente a Estados Unidos y hacer frente a la pujante China.
Posibles alternativas
Que el caza no fructificaba se empezó a ver a raíz de las pretensiones francesas de que su consorcio armamentístico, Dassault, acaparase el control del 80% del proyecto. Alemania, representada por Airbus, insistía en que la parte gala debía sujetarse al 30% inicialmente pactado. Pese al disenso, tanto París como Berlín insistían en tratar de mantenerlo con vida o no darlo oficialmente por muerto.
El Future Combat Ais System o FCAS nació como un proyecto compartido entre los tres socios europeos con el propósito de ganar independencia respecto a la competencia no comunitaria. Las tensiones entre París y Berlín han estado en el orden del día hasta que se dio prácticamente por hecho que sería inviable. Alemania ha estado buscando alternativas, visto que Dassault no cedía, con empresas como la sueca Saab.
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