JORGE MARTÍN | «Cuando coronas Mugello a 368 kms/h. y levantas la cabeza para frenar, pierdes la vista»

“Una locura, una sensación demasiado especial, una experiencia única. Cierto que, en ese instante, para nosotros, la diferencia, no sé, entre coronar la inmensa recta de Mugello a 320 o 368,6 kilómetros por hora, no es gran cosa, pero, sí, el sábado fue algo muy especial, sobre todo cuando levantas la cabeza, dejas de estar protegido por la cúpula del carenado y recibes un golpe de aire que te deja descolocado, aturdido, pierdes la vista. Es más, frenas, tratas de parar la moto, sin apenas ver”.

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