Ha sido necesaria una semana. Al mediodía de este miércoles, siete días después de que se declarara en Almorox, en la provincia de Toledo, el primero de los tres incendios que acabarían confluyendo en uno en la Sierra Oeste de la Comunidad de Madrid, y de que en Burgohondo, en la provincia de Ávila, comenzara el que se acabaría convirtiendo en el mayor incendio de la historia reciente de España, ambos se han dado por estabilizados. Ya desde el martes se había conseguido que el fuego no avanzara en su perímetro durante 24 horas, pero el previsible empeoramiento de las condiciones meteorológicas a partir del miércoles, con la entrada de una ola de calor, invitaba a los responsables a mantener la cautela.
Era el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien lo confirmaba hacia las dos y media de la tarde desde el puesto avanzado de mando establecido en Navalcarnero, en Madrid. Tanto la dirección operativa, encarnada en la Unidad Militar de Emergencias, como los directores técnicos regionales establecían que ambos incendios, que en algún momento se llegó a temer que se fusionasen, se encontraban “técnicamente estabilizados”. “Es una buena noticia”, resaltaba Marlaska.
Al mismo tiempo, y después de que el día anterior se levantaran las órdenes de evacuación en diez municipios de Madrid y Ávila, este miércoles se ha permitido el regreso a todas las localidades, un total de 11, cuyo desalojo seguía en vigor en la provincia abulense. Se trata de La Adrada, Gavilanes, Casavieja, Casillas, El Hoyo de Pinares, Piedralaves, Mijares, Navahondilla, Santa María del Tiétar, Sotillo de la Adrada y Villanueva de Ávila, además de la urbanización de La Atalaya, en El Tiemblo. Entre todas ellas suman una población de más de 15.000 personas.
También en Ávila se ha autorizado el desconfinamiento de las dos localidades que aún permanecían en esta situación, El Tiemblo y Cebreros. De esta forma quedaban levantadas todas las restricciones a la movilidad en la provincia, otro paso hacia la normalidad aunque el fuego no se da por extinguido.
En la Comunidad de Madrid se ha aliviado la situación en cuatro núcleos de población. Desde este miércoles a primera hora de la tarde han podido empezar a volver a sus casas los vecinos de la urbanización del Encinar del Alberche, en Villa del Prado, que ha sido uno de los núcleos más castigados, y los de la pedanía de Peralejo, en El Escorial. Avanzada la tarde, se levantaba la evacuación de Valdemaqueda y Robledo de Chavela. Continuaban evacuadas apenas unas 1.000 personas de cinco urbanizaciones de San Martín de Valdeiglesias y otras dos de Pelayos de la Presa, en el entorno del Pantano de San Juan, uno de los puntos donde más denodada ha sido estos días la lucha contra el fuego, en el intento de que las llamas no alcanzaran hacia el norte a la Sierra de Guadarrama.
La evaluación para poder permitir los realojos en estos entornos es “constante”, según ha confirmado el delegado del Gobierno en la región, Francisco Martín. Los requisitos para poder proceder a esos realojos son tres, que sí se han observado en Ávila, son tres: que no haya habido reproducciones del fuego en 48 horas, que no haya ningún punto caliente y que las condiciones en las vías de movilidad, en las carreteras, sean adecuadas. A pesar de la gravedad del fuego, la semana de incendios en el centro peninsular ha transcurrido sin muertes ni daños personales graves. La Comunidad de Madrid ha informado de 2.800 atenciones sanitarias, con un total de 25 ingresos hospitalarios, todos ellos estables y sin gravedad, principalmente pacientes con problemas respiratorios.
Mientras prosigue la desescalada, se evalúa también si se dan las condiciones para rebajar la emergencia al nivel 2, algo a lo que ya se procedió en relación con la provincia de Toledo este martes y que supone que la coordinación de la respuesta pase del Gobierno central a las administraciones autonómicas. Tanto Marlaska como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se han mostrado precavidos en ese sentido.
Con el incendio “estabilizado”, a la espera de poder darlo por controlado y en último término por definitivamente extinguido, la jornada de hoy ha sido para muchos de regreso a sus casas en los municipios cuyo realojo se permitió el martes. Toca a partir de ahora una evaluación de los daños y empezar a pensar en la reconstrucción. En Ávila han ardido al menos 50.000 hectáreas. En Madrid, el último balance ofrecido por Ayuso es de 27.000 hectáreas calcinadas. Además, de las 43 viviendas destruidas por el fuego indicadas el pasado viernes, la presidenta madrileña ha elevado ya el número a un centenar. Además de la urbanización de El Encinar del Alberche, en Villa del Prado, se mira hacia Pelayos de la Presa como uno de los municipios más castigados.
Se trabaja, igualmente, en la determinación del origen de los fuegos. Grande-Marlaska ha confirmado que el SEPRONA y la Guardia Civil trabajan en determinar las causas y la responsabilidad, pero ha asegurado ser “cauto” y ha preferido no pronunciarse sobre las informaciones que apuntan a que el incendio de Burgohondo fue causado por el uso de maquinaria pesada en el monte, pese a la prohibición de su utilización en temporada de riesgo alto de incendios. Según ha publicado el diario El Mundo, el fuego se inició cuando un operario que trabajaba con una máquina giratoria equipada con un martillo hidráulico trataba de ampliar un acceso destinado a facilitar el paso del ganado en un camino forestal.
Fuente: El Periódico de España










