Italia está conmocionada. Parecía un accidente. Una furgoneta ardía bajo la marquesina de una gasolinera en la Estatal 106, a la altura de Amendolara, en la provincia de Cosenza, en una zona ya golpeada por la mafia calabresa, la Ndrangheta. Llegaron los bomberos, apagaron el fuego, y cuando el humo se disipó ya no había ninguna duda: dentro había cuatro personas carbonizadas.
Las cámaras de seguridad de la gasolinera, que lo grabaron todo, dieron luego la pista a los investigadores. Se ve con claridad: dos hombres pakistanís se acercan a la furgoneta en la que viajan cinco migrantes —cuatro afganos y un pakistaní, jornaleros agrícolas— y bloquean las puertas desde fuera haciendo fuerza con los brazos. Uno de ellos vierte gasolina por el portón trasero. Después, una chispa. En menos de dos minutos, cuatro personas han dejado de vivir.
El quinto logró romper una ventanilla a cabezazos y escapar. Es el único superviviente. Sus quemaduras cubren buena parte del cuerpo. En una entrevista a la edición de la RAI en Calabria, habló desde el hospital. «Estoy vivo de milagro. El dinero no nos lo daban; comida sí, casa sí, pero dinero no», ha contado. Y ha añadido que en los campos de fresas entre Basilicata y Calabria opera «una gran mafia pakistaní»: los caporali —los intermediarios que gestionan la mano de obra irregular— los amenazaban con cuchillos y pistolas para que trabajaran, sin pagarles nunca.
Extorsión
Lo que reconstruyen hasta ahora los investigadores es lo siguiente: los dos agresores llevaron a las víctimas a recoger fresas por unos pocos euros. Al terminar la jornada, les habrían exigido cinco euros a cada uno por el trayecto. Los trabajadores se negaron. Esa negativa, esa pequeña rebelión ante una extorsión miserable, les costó la vida.
Los dos sospechosos fueron detenidos esa misma noche en Villapiana. Tras un largo interrogatorio en la Questura de Cosenza, la Fiscalía de Castrovillari ordenó su prisión provisional con cargos de homicidio múltiple agravado.
Italia celebraba el martes el Día de la República, los 80 años del referéndum que fundó el Estado democrático. El presidente de Calabria, Roberto Occhiuto, publicó el vídeo de la matanza en Instagram con una sola frase. «Hay noticias que hacen tambalear la confianza en la humanidad», escribió.
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