Sentarse en una terraza, esperar el autobús o jugar en el parque son acciones cotidianas que, a menudo, los niños de Salinas realizan rodeados de humo de tabaco. Para combatir esta normalización, el alumnado de 3.º de la ESO del Instituto de Salinas ha decidido pasar a la acción. En el marco de la asignatura de Proyecto de Emprendimiento Social, los jóvenes han lanzado este lunes la campaña de sensibilización “Apágalo Hoy” frente al colegio Manuel Álvarez Iglesias.
Tal y como detalló la profesora de la asignatura, María Jesús Varela, la iniciativa surgió de una investigación a pie de calle realizada por los propios estudiantes. Según explicó la docente, el alumnado detectó que «todavía había mucha gente que fumaba en las paradas de autobús, cerca de los colegios, en los parques, incluso en el paseo de la playa». El objetivo del proyecto, añadió Varela, es concienciar a los adultos «para evitar que la infancia normalice esa actitud».
Una red de apoyo social
Para dar visibilidad a la campaña, el propio alumnado logró tejer alianzas con la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y la unidad de tabaquismo del Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa), quienes impartirán talleres formativos al alumnado. Este mismo viernes será la Unidad de Tabaquismo quien se acercará al instituto de Salinas para impartir una charla informativa. Además, cuentan con el apoyo de la asociación Los Glayus para dinamizar sus intervenciones en la calle.
Parte del alumnado que participa en la campaña, en el puesto informativo frente al colegio de Salinas. / Christian García
En su puesto informativo, los estudiantes Abel Fernández y Julia Fraile distribuyen folletos, pegatinas y chapas con códigos QR que enlazan a una página web diseñada por ellos mismos. «Queremos concienciarles sobre los peligros de fumar y de todos los componentes de los cigarrillos», señaló Fernández, quien avanzó que el objetivo final es «contactar con el Ayuntamiento para que se habiliten más espacios libres de humo en el concejo».
El peligro del «efecto espejo»
El foco del proyecto está en la responsabilidad social de los fumadores en espacios públicos compartidos. Fraile lamentó que, en ocasiones, «la gente no respeta, está en las terrazas, ve que hay un niño pequeño al lado y le da igual, siguen fumando«.
Para los estudiantes, el impacto va más allá del daño físico como fumadores pasivos: es una cuestión de conducta. Fernández advirtió que la exposición continua hace que los niños «consideren que eso es bueno o normal» y terminen imitando el hábito en el futuro. «Si conseguimos que el número de fumadores baje, los niños verán que hay muy poca gente haciéndolo, entenderán que es perjudicial y no imitarán el gesto», razonó el alumno.
Por otro lado, y aunque el debate sobre la prohibición total en espacios abiertos como las terrazas sigue en el candelero, los jóvenes apuestan por la educación antes que por el castigo. «Tampoco se trata de prohibirlo todo, sino de concienciar a la gente de que no fume al lado de niños. No es bueno que un menor se ponga a fumar a los 12 años por haber tomado un mal ejemplo», zanjó Fraile, quien recordó que, al final, el tabaco «tiene muchas cosas malas y ninguna buena».














