¡Que nadie dude jamás de la genialidad de los hermanos Padrón!

No le confunda a usted, respetable lector, la contundencia del titular que abre este texto. No es que nadie en su sano juicio dude del talento de Juan Carlos y Jonathan Padrón; tampoco de la otra mitad del negocio, María José Plasencia y Raquel Navarro, ambas omnipresentes en la sala con las privilegiadas vistas a la Caleta de Adeje. Su trayectoria en el más alto nivel no deja mucho espacio a análisis banales, aunque siempre es recomendable recordar —y recordarnos— que contamos en casa con dos cocineros de talla mundial, pioneros de muchas cosas y cuya experiencia en la élite les otorga ese misticismo propio del mérito.

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