Lo conquistado en Budapest empezó en el Xeitosa. Luis Enrique Martínez (Gijón, 8-5-1970) logró su tercera Liga de Campeones como entrenador, la segunda de manera consecutiva con el París Saint Germain, una semana después del 45 aniversario de la primera copa conseguida como jugador. Era un niño de 11 años recién cumplidos cuando un 23 de mayo de 1981 conquistó el título de Campeón de Asturias siendo jugador del Xeitosa, conjunto gijonés ya desaparecido. «Es atrevido, osado, rompe barreras, lo vimos en los momentos más difíciles de su vida», afirma José María Fernández de Brito, su primer entrenador y uno de los mayores defensores de cada triunfo de Lucho desde que todo empezara en la pista del San Miguel.
«¿Una tercera Liga de Campeones de manera consecutiva? Eso espero», respondió Luis Enrique Martínez en Budapest, nada más terminar la ceremonia de entrega de premios que acreditó al París Saint Germain como campeón, tras imponerse en la tanda de penaltis al Arsenal. La respuesta, entre la osadía y la esperanza, hace a Brito empatizar rápidamente con el carácter de un entrenador que, como él recuerda, de niño ya se crecía ante cualquier reto. Por imposible que pareciera.
«Es difícil otro título de Liga de Campeones para cualquier equipo. Cada año, los rivales te conocen más, te lo ponen todo más cuesta arriba para poder alcanzar los objetivos. Ahora bien, a él lo veo capacitado para conseguirlo», afirma el gijonés sobre su pupilo. Brito, que siguió la final de la Liga de Campeones desde el salón de su domicilio, en Gijón, «solo, porque es como me gusta ver los partidos importantes», argumenta rápidamente las razones. «Luis no se duerme en los laureles. Es el clásico tío que está buscando siempre nuevas metas. Es su carácter. Luis y yo tenemos una misma forma de pensar: ante las dificultades, nos sobreponemos. Disfrutamos con las dificultades. A él le va la dificultad», subraya sobre el futuro inmediato después de ganar con el conjunto francés no sólo dos títulos continentales. En total, ha ganado 11 títulos de los 14 posibles desde que llegara al banquillo del Parque de los Príncipes en 2023. Solo esta temporada ha sido campeón de Liga en Francia, campeón de la Supercopa de Europa y de Francia y levantó la Copa Intercontinental.
A Brito no le pilla por sorpresa este éxito arrollador de Luis Enrique. Lo atribuye a la confianza de la directiva parisina y la libertad con la que ha podido trabajar. «Él encontró un presidente que le escuchó. Cuando llegó a París se encontró con Messi y con Mbappé y no estaba a gusto. Lo plasmó y pudo ir haciendo el equipo según las necesitades que tenía. Construyó un equipo como él realmente quería. El resultado lo estamos viendo. Lleva títulos que muy pocos pueden decir», sentencia.
En esa línea, en la libertad y peso en los proyectos que se da al entrenador, el primer técnico de Luis Enrique valora la gran diferencia entre el dominio en Europa del cuadro parisino, y el «declive del fútbol español. De cada cien, igual hay cinco clubes que hagan esto, darle al entrenador esa libertad. Este hombre (Al-Khelaïfi, dueños del París Saint Germain) no cogió el equipo para hacer dinero, a diferencia de otros, porque está forrado. Esa es la diferencia. En otros clubes se busca el enriquecimiento personal antes que el éxito deportivo».
Brito destaca además la «intuición» de Luis Enrique para crecer en su carrera como entrenador, sorteando obstáculos para encontrar los escenarios propicios para plasmar su idea y estilo en el fútbol. «Luis es listo y ahí está, un asturiano, que empezó a jugar aquí a fútbol, ahora está en el centro del deporte mundial. En Asturias y en Gijón tenemos también muy buenos entrenadores, pero falta esa libertad, esa confianza. Abelardo es también un gran entrenador, hizo un milagro subiendo al Sporting aquella temporada a Primera. Y luego, ¿qué? No le dieron mimbres, no tuvo lo que necesitaba para seguir creciendo», añade Brito sobre el Pitu, excompañero de Luis Enrique en el Xeitosa, cantera inagotable de talento.
«Es muy grato ver hasta dónde ha llegado Luis. Y todavía sigue mirando de frente. Todavía tiene camino por recorrer. Con esto no acabó su carrera. Sigue ahí», concluye Brito sobre aquel guaje que ganó su primer Campeonato de Asturias superando al que parecía un gigante: un temible Sporting benjamín al que aquel Xeitosa ganó 7-0 en la ida de la final, y 2-3 en la vuelta. Y de ahí, a 45 años de éxitos.














